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EL CAMBIO CLIMATICO Y LA UNIDAD HUMANA

Hoy, como cada viernes, se celebra la marcha de los estudiantes por el clima. La difusión de sus reivindicaciones es prácticamente global, sin embargo, hay un aspecto de gran importancia que no consideran entre sus reivindicaciones: que las decisiones se tomen conjuntamente, es decir, desde un punto de vista humano, objetivo, global en lugar de que cada estado implemente medidas por su cuenta, pues las condiciones, necesidades y prioridades de cada estado son diferentes, generalmente opuestas y esto es lo que nos parece en human-unity.org prioritario y queremos resolver primero, y a continuación el tratamiento del cambio climático y otros problemas humanos se sigue necesariamente por su propio peso. Por lo que invitamos a aquellos preocupados por el cambio climático y por el futuro, que se sumen a nosotros.

Mientras permanezcamos separados en estados, propiamente unidades armadas, cualquier desarrollo de uno de ellos es una amenaza para los otros y cuando se presenta un problema común como es el cambio climático o la plastificación de los mares o la extinción de la flora y de la fauna, o de los bosques, etc. esa contradicción o lucha entre los países, o armas, se impone, toma la primacía e impide y oculta lo que nos conviene propiamente a todos. A no ser que la lucha contra estos problemas implique o suponga la primacía y el liderazgo de los países ricos, industrializados sobre los pobres. Para los pobres la violencia suele acumular toda la primacía y es seguramente más importante abastecer (se) a sus ciudadanos de comida o de agua para que puedan sobrevivir en muchos casos, pero a los ricos les interesa el cambio climático y estos asuntos de otros países no son una cuestión apenas importante para ellos, así hacen propaganda por sus medios sin parar un minuto sobre el cambio climático, seguramente para luego fijar regulaciones y estándares de los productos adecuados al mercado de acuerdo con esa lucha y, primero, su conveniencia, rentabilidad, porque no podemos pensar que tengan ellos mismos alguna conciencia humana.

La unidad humana es una asunto de los humanos sin discriminación de nacionalidad/estatalidad (ni otra) pero contradictorio con el ser de los estados ya que pone en cuestión su soberanía (por eso esta no se puede poner en cuestión por sus medios y los jóvenes sin otro criterio que estos lo aceptan tal cual), pero no es que la unidad humana sea imposible como en el pasado; la unidad humana, o toma de decisiones humana, inclusiva y conjunta es hoy posible, pues todos los humanos estamos comunicados. Por este motivo human-unity.org hemos convocado ya una Conferencia Universal en la que tratar la unidad humana, abierta a todo el mundo y solicitando la guía de las personas más expertas en cada ámbito de cooperación, así también respecto del cambio climático. La unidad además conlleva que los recursos destinados a fines militares resulten redundantes y puedan dirigirse a otros propósitos, como, por ejemplo, a luchar contra el cambio climático. Animo a estos jóvenes preocupados por su futuro a que reparen en esta opción (nueva en la historia) y apoyen la Conferencia de unidad. Pues la unidad es cosa nuestra, la tenemos que hacer nosotros y no reivindicarla, requerírsela a ningún gobierno.

Os esperamos.

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SER PUEBLO Y SER LIBRES

Hemos sido convocados a las urnas para elegir a nuestros representantes y a la política que quiero dar mi apoyo es al cosmopolitismo.

Pero no sé a qué partido votar. En los últimos debates electorales la relación con el resto de las naciones y con los otros seres humanos, simplemente no se trató, acaso se mencionaron los refugiados, no creo que más….

Entiendo por ello que esta relación con el resto de la humanidad queda en manos de instituciones internacionales como la OTAN y a la UE en los que estamos integrados. Nuestros partidos entienden/asumen que el estado es una unidad de producción y, por ello, se encargan de la economía; más inversión productiva en la derecha, más inversión no productiva en la izquierda.

Una empresa es una unidad de producción de servicio, mientras que un estado, como unidad de producción, no produce servicio sino seguridad y, por lo tanto, es esencialmente una unidad de destrucción, un arma, una unidad armada.

La producción destructiva difícilmente es objeto de la opinión pública que solo trata de la producción de servicios, por eso no se plantean cuestiones de política internacional y este aspecto, la relación (abstracta) con los otros seres humanos se rellena con la ideología.

Sin embargo, el cosmopolitismo, que es la relación concreta, puede ser hoy una política porque tenemos acceso a toda la humanidad.

Aunque el entendimiento (e incluso promoción) del cosmopolitismo, la necesidad de la unidad humana, es amplio entre los pensadores del pasado, en un mundo por descubrir no era viable y una idea que no se puede llevar a cabo no es buena idea, como dicen los chinos.

Y, ahora, cuando la humanidad está globalizada, los estados deben gestionar la realización de la unidad humana liderados por los cosmopolitas. Las elecciones son una buena ocasión para votar a un gobierno dispuesto a liderar nuestro estado y nuestras instituciones para organizar el Congreso Mundial para la Unidad Humana.

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LA PAZ ES COSA NUESTRA (21 DE SEPTIEMBRE, DIA INTERNACIONAL DE LA PAZ)

Si, pues, a diferencia de los otros asuntos, como el cambio climático, la violencia de género, etc., sobre los que el ‘pueblo’ pide y urge a las autoridades (de los estados) con manifestaciones, huelgas y presiones para que tomen (enforce) ‘medidas’; la paz es la unidad humana y, en consecuencia, esta pone en cuestión la soberanía del estado.

En efecto, la paz es la unidad o el sistema de toma de decisiones humana inclusiva y conjunta, en lugar de la toma de decisiones parcial de los estados, que irremediablemente aboca a su enfrentamiento. La unidad hace que el daño o el emprendimiento para el daño sea un absurdo y la actividad humana se limite a la cooperación por el beneficio común. Y aun así, en la unidad somos las personas la causa, responsabilidad y garantía de la paz, pues ‘ilegalizamos’ la violencia, es decir, toda asociación cuyo propósito o efecto infringe daño a otros.

Pese a lo obviamente beneficioso que sería para todas las personas tal relación exclusivamente de cooperación por el beneficio común, plantear la unidad implica cuestionar la soberanía estatal y, por tanto, no pueden ser expuesta a la opinión pública que es parcial (limitada a la población de un estado), donde la información es generada o controlada por él. ¿Que sabe, piensa o habla la gente sino lo que sale en la televisión y los periódicos? Y todo lo demás se esfuma. Por ese motivo, la convocatoria de un Congreso Universal sobre la Unidad, aun sin los apoyos que este necesita, visualiza que ese cuestionamiento se proyecta y tiene un alcance universal, tal cual es su condición.

Ahora bien, ¿Qué quiere decir que los estados no pueden cuestionarse su propia soberanía? No es una cuestión teórica ni una abstracción; quiere decir que el estado no pueden plantearse la posibilidad de un mando conjunto sobre todas las fuerzas armadas del mundo, incluidas las suyas, en la forma acordada que fuera, de modo que se siga la disolución y eliminación de todas las armas, que no son sino unas por otras. (Ciertamente que esta posibilidad solo ha resultado posible en nuestros días con la globalización, pero una gran cantidad de pensadores, luego ocultados o tergiversados, tanto en Occidente; como los cínicos, los estoicos, las religiones monoteístas, etc., como en Oriente; Mozi, el Confucianismo, etc., ya percibieron claramente que la unidad era la única forma de la paz, aún sin conocer los límites del mundo ni a sus habitantes –mientras que ahora los conocemos de sobra).

Con todo, hoy 21 de septiembre, celebramos el día de la paz, un deseo de todos, pero del que se ignora su condición; la unión acordada de las fuerzas armadas bajo un único mando (así las de Irán, las de EEUU, las de China, los talibanes, Rusia y hasta las alrededor de 200 que hay) porque de su unidad, en la forma que sea, resulta su disolución. La pregunta por nuestra voluntad a este respecto nos pone en situación, en la disyuntiva entre ser ‘pueblo’ de un estado, la violencia (legítima), o la humanidad y la paz, la ‘ilegitimidad’ de toda violencia, que nos hace personas libres e interdependientemente soberanas.

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Convocatoria al Congreso Mundial para la Unidad Humana

Querid@ amig@,

Soy Manuel Herranz, presidente de HUM – Movimiento de Unidad Humana. (www.human-unity.org) y de todo corazón te invito a participar en un evento global a celebrarse en otoño de 2020 en el que todos los humanos tratemos y establezcamos la unidad, esto es; la toma de decisiones inclusiva y conjunta. El evento consistiría en una Conferencia o Congreso presencial en Madrid de (los mejores) expertos en asuntos relativos a la unidad humana y en una difusión universal, transparente, abierta y completa del mismo.

Si te llega este mensaje, te ruego lo difundas, entiendo que realmente te concierne y te interesa y por ahora solo somos las personas con nuestros limitados recursos el medio de esta convocatoria. Igualmente son bienvenidas tus propuestas o sugerencias sobre opciones de mejora o publicación o difusión del mismo en info@human-unity.org

Con la unidad pretendemos que el actual emprendimiento para el daño (armas, ejércitos) o el daño resulte absurdo o contradictorio (sería dañarse uno a sí mismo) y que la seguridad y el desarrollo sean comunes, compartidos. Con ese entendimiento lógico y según ese propósito, la unión es la voluntad unánime de todas las personas, de este modo cada persona en particular y la humanidad en su conjunto seremos responsables, causa, garantía de la unidad. (Puedes obtener más información de nuestro entendimiento de este proyecto en nuestra página y plantear las dudas que te surjan, por ejemplo al pie de este post)

Durante el congreso nos proponemos establecer un sistema de seguridad y de toma de decisiones para la cooperación para el desarrollo transparente, inclusivo y conjunto y para ello necesitamos un medio fiable y estable de comunicación que facilite la participación de todos sin discriminación por lo que esta es ya una invitación a las empresas o expertos del Grupo de Trabajo de Comunicación del Congreso (ver grupos de Congreso en http://www.human-unity.org/congreso-universal/) a organizar el evento junto a HUM.

Dado que la audiencia del Congreso es mundial, la exposición de estos medios (como las otras empresas participantes) es también mundial y debería facilitar su acceso a todos los mercados, además de participar en el diseño del futuro de la comunicación y toma de decisiones con nuevos desarrollos multiplicados por la liberación de recursos hasta ahora destinados a fines militares.

En efecto, al finalizar el evento la unión humana debe de haber tomado forma y vigor capaz de mover a los políticos de cada estado a que se coordinen en la unión y cooperación universal y en el desarme (simultáneo, conjunto, acordado, recíproco…) para lo que también se puede formar un equipo de coordinación que facilite y asegure la transparencia, el entendimiento y el acuerdo. El esfuerzo inversor de cada estado en su seguridad o defensa pasa a destinarse a las empresas según las prioridades de desarrollo propuesto por los Grupos de Trabajo del Congreso y los actuales efectivos de los ejércitos a ocuparse de las tareas de desarrollo más urgentes hasta su completa desmovilización (la policía sigue otro proceso).

El impulso de la unidad es humano (no ha de ser difícil lo que es natural), humanitario y no político. Reivindicamos la humanidad, nos negamos al genocidio, algo que no aparece entre las acciones/opciones políticas, y apoyamos la unión sin demora porque no debemos (consentir) causar daño a tantas personas que lo sufren ahora mismo cuando ya lo podemos evitar.

Apoyar la unidad humana equivale a ser parte de todas las partes y sufrir como nuestro el daño que estas se infringen y esta convocatoria reclama la tregua ya allí donde se da conflicto, del tipo que sea, internacional o doméstico, público o privado, aunque convocamos particularmente a las personas de Asia Occidental.

Y es que el origen del conflicto entre los humanos es la ‘legalidad’ de la violencia, a la que todos juntos pondremos fin tan pronto como en otoño de 2020, por lo que no merece ya la pena dañar para tener derecho a ella.

Gracias.

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LA CONDICIÓN HUMANA

Queridos amigos de la humanidad, simpatizantes de HUM,

La situación actual de nuestras actividades y proyectos está pendiente de la respuesta del Ayuntamiento de Madrid para fijar una fecha y un lugar (venue) en el que celebrar el Congreso Universal que proponemos para otoño del año que viene. Una vez que contemos con estos datos podremos lanzar la convocatoria oficialmente, tanto las invitaciones a los participantes o ponentes en el Congreso como su publicidad mundial, para lo que primero invitaremos a algunas de las más relevantes empresas de comunicación internacionales como coorganizadores para establecer lo antes posible una comunicación adecuada para el evento. Nuestro propósito es que el Congreso resulte en un acuerdo mundial unánime por la unidad humana que dé comienzo a la Posthistoria.

En este impasse de espera quiero reflexionar de nuevo sobre los aspectos teóricos que animan esta convocatoria a la unidad humana y para ello comparto título con el de un libro de Hannah Arendt, a cuya base está la afirmación de que “la necesidad da al ser humano derecho a la violencia” y me parece que este sinsentido recoge y resume una o, propiamente, la más generalizada y significativa representación del mundo de estos últimos siglos, compartida por los partidos de derecha y de izquierda, habitual de todos los medios de comunicación, de los libros de texto, de las cátedras universitarias, etc., por lo que me parece muy necesario revisarla y exponer su miseria.

Cualquier violencia es, por lógica, toda la violencia (como un arma son todas las armas), pues es imposible que alguien acepte voluntariamente sufrir violencia y, por tanto, que exista un derecho a ejercérsela, por lo que, en consecuencia, este no hará sino responder con violencia (o acaso es que ese es también su derecho); no ya por lo difícil que es que la voluntad de un sujeto sea dañarse a sí mismo, como tal derecho asume, sino principalmente porque es contradictorio objetiva y fácticamente que se dé una voluntad que al tiempo no es voluntaria –ya que la impone otro. Y la prueba del absurdo de esa representación, aunque –insisto- asumida universalmente, es que, ¿Cómo es que ese ‘derecho’ nos pone al borde de la devastación de los recursos, propios y ajenos, y de la extinción? Tal situación y resultado solo podemos entenderla como producto de la violencia absoluta, descontrolada (del arma frente a otras armas) y no como violencia mediadora de algo.

Es importante por tanto reconsiderar y verter (nueva) luz sobre la condición humana. Aunque la comida, el agua (la ropa y la vivienda….) son condiciones necesarias para la subsistencia o la vida de plantas y animales, entre ellos el ser humano, en contra de lo que habitualmente se asume y pretende la (supuesta) carencia o escasez de estos recursos imprescindibles no es la causa de la violencia que caracteriza las relaciones humanas sino la privación de esos recursos por el arma –propiamente en su aspecto común de unidad armada o estado (anteriormente podría llamarse tribu, horda, clan, familia o el nombre que queramos ponerla). Lo primero, que de la necesidad, y de la carencia de recursos para satisfacerla, no se sigue la violencia; el sentido común comprende las necesidades del ser humano y es capaz por tanto de, antes de usar la violencia que el sentido común también entiende como necesariamente es absoluta, acordar un reparto de los recursos aún en el caso más extremo de carencia aguda, pero la violencia es absolutamente indeseable y no puede ser objeto de ‘derecho’ más que en la fantasía, pues, aunque el estado se declara violencia legítima, que todos han de confesar, la violencia es propiamente lo ilegítimo en sí. Y esta se da solo a causa de que está fuera de nuestro control; incluso el más poderoso la ejerce contra su deseo.

Aparte del notabilísimo y puntual uso del arma matando y destruyendo, su efecto consustancial, constante y permanente es privar (impedir, negar) y privatizar (recursos). En efecto, por lo que respecta a la cobertura de las necesidades materiales, el arma es la condición tanto Necesaria como Suficiente de la propiedad privada. Necesaria, porque sin la mediación del arma la propiedad privada es imposible; esta no se sostiene sin la amenaza o violencia que proyecta el arma y, por tanto, la propiedad privada es impensable sin su presuposición, esto es, como una existencia, premisa y condición previa de la posibilidad de la propiedad y no al revés. Y Suficiente porque el arma, al tener por objeto el daño, necesariamente es privada (el único objeto que lo es en su esencia) y conduce a que todo lo demás lo sea como recurso suyo; la propiedad no es realmente de los individuos aunque estos se la atribuyan sino del arma (unidad armada o estado) que se la otorga y les da la cobertura que necesitan para arrogársela (así en los países comunistas como capitalistas –que no ponen realmente en juego con sus políticas el bienestar de sus ciudadanos sino el predominio frente a las otras armas, tal como corresponde a su naturaleza).

La condición humana, pues, es el arma, presente en la naturaleza previa a la aparición de la especie y a la que esta, como las otras especies, se adapta según sus habilidades y medios. Podemos decir, con cierta seguridad cuasi lógica más incluso que documental, que el arma, tanto en su forma de objeto o artilugio como en su forma organizativa, el ejército, es la máxima producción humana en todo tiempo y en todo lugar. Solo no nos lo parece así en el presente, pues, pese a su condición suprema y determinante en todo momento por igual, las armas están ausentes de los medios de comunicación y del ámbito público, son un secreto reservado a la inteligencia, pese a que su desarrollo, aquí y ahora, concentra los mejores recursos tanto humanos como materiales y es el destino de las más avanzadas tecnologías y así se percibirá en el futuro, tal como nosotros lo podemos apreciar al mirar al pasado, ya que todo desarrollo tecnológico tiene como primer objeto el uso militar (barcos, vehículos, aviones, internet, etc.) y el diseño y las decisiones a la base de todo lo que concierne al estado es estratégico, su disposición es la más adecuada o ventajosa para la guerra, ya hemos mencionado sus políticas, pero así también, por ejemplo, la fundación de las ciudades, frecuentemente las rutas de transporte, las fortificaciones o castillos con las casuchas a su alrededor, etc.

La forma propia del arma es la unidad armada, el estado, es decir, la interrelación de todas las armas bajo un único mando sin cuyo consentimiento no pueden utilizarse. La unidad armada se constituye en la forma de pirámide, la apropiada a su ser cadena mando desde una única cabeza y cuya relación con sus subordinados es de imposición. La tendencia natural de esa pirámide es someter todo recurso humano o natural por su base integrándolo en la parte más baja de la jerarquía. Esa estructura violenta y piramidal solo puede ser contrarrestada o resistida desde otra estructura igualmente piramidal y entre ambas las relaciones son de violencia como imposición y disuasión.

En el territorio de cada estado toda arma o es incorporada o es ilegal (salvo en algunos países donde se facilitan armas a los particulares para que acaben con individuos particularmente indeseables para el estado, pero nunca para rivalizar con el) y toda arma ilegal debe ser destruida, algo que se corresponde con el monopolio de la violencia del estado. Igualmente las otras unidades armadas (los otros estados) están también fuera del sistema de la legalidad que emana de cada uno en particular y son, por tanto, enemigas y deben ser igualmente incorporadas o en último término destruidas, salvo que puntualmente son aliados para someter y destruir a un tercero.

Aquel que tiene mayor capacidad destructiva regula las relaciones y el que tiene menos capacidad destructiva las asume. Y si se niega a obedecer, el que tiene mayor capacidad destructiva puede destruir las armas del desobediente o privarle de sus recursos de subsistencia y ponerlo a su merced (tal es el proceso ahora en Irán, Venezuela…). La guerra es absoluta, pues insisto: la actitud del insumiso no es una opción sino que su inevitable tendencia es desarrollarse, fortalecerse, buscar su libertad, del mismo modo que tampoco es una opción para el más poderoso o letal estar siempre socavando ese desarrollo o directamente destruyéndolo para preservar su supremacía. La ilusión idealista de cada hegemonía es que la paz se alcanza con la aplicación de su sistema legal universalmente y del que él es garante, provisto con medios superiores de destrucción, es algo irreal, ya que esa percepción se mantiene en no mirar al arma, tal como hacemos en el presente análisis.

La violencia es absoluta y, a falta de otro ‘criterio’ que la fuerza, su tendencia inexorable es a la igualdad o equilibrio de los opuestos, de modo que los estados han de organizarse en coaliciones, muy difícilmente una sola unidad armada es capaz de sobreponerse a todas los demás. Por ese motivo, las figuraciones ideológicas son particularmente importantes, pues al ser idealistas (no percibir el arma) o irracionales (carecer de sentido común) se adecúan a la parcialidad, ya que si esa percepción del arma como lo que es; igual una a otra, tanto la nuestra como la del enemigo, así como su efecto análogo en nosotros y en nuestros enemigos se nos manifiesta, nos resulta que nos hace también a todos como realmente somos: iguales y nos indiscrimina. Por ese motivo, tal percepción del arma no se podía desvelar en el pasado porque hubiera sido un uso unilateral del sentido común (humanidad) que hubiera resultado en perjuicio propio o de nuestro lado y en beneficio del enemigo, de modo que el estado, de algún modo con su justicia y criterio, no lo podía permitir. Por eso la polis o estado condena a Socrates por “no creer en los dioses de la polis y (por tanto) corromper a la juventud” mientras que Sócrates, en efecto, simplemente manifestaba no tener otra sabiduría, conocimiento o sentido que el humano y no sabía, dice, ni pretendía como sus conciudadanos saber de los dioses o de sus designios (que les llevaban a hacer la guerra). Por ello, sus numerosísimos seguidores se hicieron cosmopolitas (salvo los que financiaba el estado como Platón y Aristóteles) pues comprendieron que el sentido común solo era aplicable en un contexto universal, condición que no se daba en su tiempo. E igualmente lo entendió la cultura china con Mozi. Pero hoy día es, por fin, posible usar el sentido común, exponer y manifestar la realidad, la determinación del arma, universalmente y liberarnos todos de ella conjuntamente y por ese motivo convocamos un Congreso Universal que trate la realización de la unidad humana, pues unidos solo proyectaremos, construiremos y haremos todo para nuestro desarrollo, bienestar y felicidad y eliminaremos y descartaremos las proyecciones, la producción y las actividades para el daño que, en unidad, resultará algo tan absurdo, contradictorio e insensato como buscar perjudicarse o dañarse uno a sí mismo.

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Ahora, lo mismo que la falsa representación anterior que hemos expresado citando a Hannah Arentd justificaba la violencia y nos ocultaba el arma y era expresión/confesión de la legitimidad del moderno sistema de estados soberanos, unidades armadas o violencias legítimas, esa representación igualmente nos proyecta una posible unidad humana desvirtuada de su sentido, necesariamente regulada violentamente por un super-estado -una violencia legítima- necesaria para proteger y garantizar la propiedad y la seguridad de la gente y, por tanto, una unidad expuesta fácilmente a guerras ‘civiles’ que nos llevarán a la lucha por el control de esa violencia legítima, el pico de la pirámide, o a la disolución de esta y a la vuelta a la situación actual de un número de unidades armadas en pugna por cierto predominio.

Por eso es doblemente importante entender esa representación (economicista) falsa de la realidad y usar el sentido común y desde este entender los efectos de la unidad humana. Siendo el primero y principal precisamente que la unidad nos libera del arma, pues la práctica de la unidad no es otra cosa ni puede serlo que la eliminación de las fronteras y ejércitos (sin quedar ni uno, pues carecen de sentido unos sin otros), así como también la toma de decisiones inclusiva y conjunta, la cooperación por el desarrollo por y para el bienestar de todos y cada uno, el aumento de nuestras capacidades y toda posible realización de la felicidad de cada uno y de todos nosotros en lugar de dedicarnos a limitarnos e impedirnos unos a otros por efecto del arma, donde el desarme es el dulce proceso de adaptación a nosotros mismos.

Unirnos nos librará de la confusión actual en la que lo bueno y lo malo andan entremezclados, pues el mal, por supuesto hacia el enemigo, es incluso más útil, más bueno o beneficioso que el bien para nuestra parte. Unidos se nos hará evidente la diferencia entre lo bueno –lo útil, lo que promueve nuestro bienestar y nuestra felicidad- y lo malo –lo que es para el daño; el arma- con la misma claridad que distinguimos lo blanco de lo negro o lo dulce de lo amargo y no habrá lugar para que el mal tome forma.

La unidad humana pone fin al genocidio u homicidio de grupos humanos; no porque una fuerza superior, la de la unidad o comunidad humana se impone sobre las partes minoritarias, grupos dispuestos a aniquilarse entre sí como en la Historia en la que la violencia es absoluta, pues no se trataba de que esos grupos tuvieran tendencia a aniquilarse mutualmente, o que el ser humano tenga una disposición innata a la violencia y al homicidio. Es preciso entender que, en tanto la violencia era absoluta, irremediable, los métodos violentos, su entrenamiento, preparación, disposición y articulación particularmente en caso de alarma eran no solo pertinentes sino de la máxima necesidad para la vida y el genocidio un evento constante. Asimismo la violencia requiere de la agrupación para poder ser llevada a cabo, donde la mayor cantidad de individuos, su buena articulación son de gran valor para la lucha, pero sobre todo es la circunstancia la que fomenta o no unos tipos u otros de esas agrupaciones que son requerimiento de la práctica de la violencia.. Sin embargo, unirnos es acabar con la violencia; esta deja de ser un recurso humano y, por tanto, estos grupos (católicos, chinos, musulmanes, rusos, blancos, hispanos….) ya no constituyen una articulación latente para la participación en la siempre presente violencia virtual o posible contienda sangrienta; la guerra absoluta que domina el mundo dada la existencia del arma, pues, como dice Cervantes “que es lo mesmo las armas que la guerra”. La unidad humana pone fin al genocidio porque genera el desarme. Por ese motivo la unidad humana es un cambio cualitativo; no se puede dar “guerra civil” en su seno como si se puede dar en el estado del mismo modo que las guerras actuales son guerras humanas en tanto que se dan entre seres humanos, pero es una concepción errónea la posibilidad de una guerra civil en el marco de la unidad humana, pues la unión arranca de raíz la violencia y previene su germen que es la parcialidad -la toma de decisiones independiente y, por consiguiente, opuesta.

La principal contribución de la unidad humana es definir toda violencia ilegítima con el uso del sentido común, que nos permite y conduce a que todo lo hagamos voluntariamente, con la aprobación de todos y cada uno de nosotros. No podemos prever con detalle algunos aspectos de ese nuevo mundo de la posthistoria, así como el carácter de sus instituciones si acaso estas fueran necesarias, así como otros detalles que debemos abrir a nuestro juicio común y cooperativo. Lo que si podemos prever es que el primer paso es lograr la voluntad humana unánime por la unión, lo que resulta en una mandato para los políticos actuales, cuya legitimidad solo les era dada antes por el estado de donde obtienen la fuerza de su representatividad, mientras que ahora el origen de su legitimidad será la humanidad como fuente última de todo derecho.

Igualmente, ni que decir tiene que con criterio racional (y no político), inclusivo y conjunto hemos de encarar los nuevos retos de la contaminación, el uso de las energías renovables, el cambio climático, la desforestación, el trato animal y el trato al medio ambiente en general -que ahora todos compartimos. Son tareas que más que urgentes, reclaman a gritos la unidad humana, pues solo así podemos hacerlos frente ya que su carácter amenazador reside, sobre todo, en la impotencia con que nos encontramos encarándolos por separado y la necesidad que nos presentan de generar una respuesta conjunta y coordinada que ahora el arma (la parcialidad) nos impide.

Os invito y animo a participar en la preparación del Congreso Universal sobre la Unidad Humana que marcará el paso a la post Historia.

Gracias

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El genocidio es una opción

La guerra es un genocidio. En la guerra se matan personas que no se conocen más que por un apelativo o calificativo, generalmente su nacionalidad, cómo rusos, chinos, alemanes, etc., aunque también puede ser otro calificativo, generalmente religioso, como, por ejemplo, protestantes, judíos…, pues se les mata según ese calificativo.

Entiendo que Hannah Arendt habla de la “banalidad del mal” refiriéndose a la frivolidad con la que cualquier persona se pronuncia a favor o en contra de unos u otros grupos asumiendo siempre esa disposición genocida. Este es, en efecto, el mal, amigas, aunque nos parezca mil veces peor que un amigo nos falle o traicione o alguien no cumpla su palabra y esos asuntos que hieren nuestro corazón, nuestro orgullo y dignidad. Estos comportamientos derivan de aquel mal radical y no al revés, no confundamos las cosas –pues, según esto, todos ya somos culpables, esa es nuestra indignidad, nuestro pecado original del que emanan todos los demás.

Sucede que la historia nos ha hecho asumir con naturalidad el genocidio, este no es algo ajeno a cada uno de nosotros sino que convivimos con él, lo mismo que convivimos con naturalidad aceptando que nuestro máximo objetivo es el desarrollo de una maquinaria infernal de destrucción y muerte y los jóvenes con buen ánimo son preparados para el asesinato selectivo y en masa.

Esa naturalidad, buen ánimo, inconsciencia propiamente tiene su lógica en tanto que va acompañada de un sentimiento de necesidad trágica, que es nuestra vida y nuestra historia común. Sin embargo, amigas, hoy podemos acabar con el “mal” u origen del mal radical si nos unimos, si tomamos las decisiones conjunta e inclusivamente, algo que es hoy posible, y por eso te pido que te unas al Movimiento de Unidad Humana www.human-unity.org

Así hoy el genocidio ya no es una necesidad sino una opción, una opción que debemos rechazar todos eligiendo la unidad, haciéndote voluntario de HUM para ayudarnos a difundir la propuesta de unidad y convocar y preparar el Congreso Universal de Unidad que queremos celebrar en otoño de 2020.

¡Gracias!

 

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Invitación al Congreso Universal (borrador)

Estimada Sra. Directora General,

Nos dirigimos a su estimada empresa proponiéndole sumarse al movimiento de unidad o convivencia humana por la que la toma de decisiones se realice de modo conjunto e inclusivo, teniendo en consideración las necesidades, intereses, deseos y preocupaciones de todos los seres humanos, en lugar de la actual toma de decisiones parcial de cada país por separado.

La toma de decisiones parcial nos lleva necesariamente a la confrontación, pues cualquier expansión o desarrollo de una parte, resulta necesariamente en pérdida, detrimento y perjuicio de los demás y más que ese desarrollo incluye medios de destrucción, los ejércitos y las armas, con lo que el mayor esfuerzo del ser humano en todo tiempo y lugar hasta el presente ha sido el emprendimiento para el daño, los ejércitos y las armas, y propiamente el daño; la guerra o genocidio.

Hoy, sin embargo, podemos acabar con esa trágica condición del pasado, pues la globalización nos pone en comunicación y nos permite tomar las decisiones conjunta e inclusivamente y, como consecuencia, que nuestro emprendimiento sea solo para beneficiarnos y ya no más para dañarnos, pues, unidos, ninguna iniciativa para el daño podrá desearse ni producirse ya que sería algo tan sin sentido como dañarse uno a sí mismo.

La decisión de convivir corresponde a todas las personas del mundo en condiciones de igualdad y sin discriminación y, por tanto, no a los representantes del estado, pues, como tales, su tarea es gestionar esa parcialidad y el enfrentamiento contra los otros. Sin embargo, las empresas tienen por objeto servir a la humanidad y nuestro deseo es que así lo hagan sin restricciones.

Por ese motivo nos dirigimos a su estimada empresa solicitándoles que se sumen a esta iniciativa de convivencia, unión humana, de lo contrario deben también ser conscientes de su voluntad o disposición homicida, pues la guerra ha de dejado de ser ya hoy una tragedia o necesidad como lo era en el pasado y, por tanto, el genocidio es ahora una elección voluntaria, algo a lo que ni las empresas ni nadie tenemos derecho.

Y la convivencia o unión la ponemos en marcha con un congreso universal, transparente y abierto a todos a celebrarse en Madrid en otoño de 2020 con el que entre en vigor una constitución humana que ponga fin al daño y al emprendimiento para el daño y todos los recursos se destinen al desarrollo humano según los expertos convocados al congreso universal nos sugieran para ser sometidas al juicio, aprobación y compromiso de todos los seres humanos.

Consideramos a su estimada empresa experta y adecuada para participar en este Congreso por lo que, si al recibo del presente mensaje nos manifiesta su interés, les remitiremos la invitación formal para su asistencia al mismo, donde, en diálogo con otras empresas y expertos de su sector de desarrollo o ámbito de emprendimiento y servicio, elaboren un documento universalmente abierto y transparente de su visión de progreso en la satisfacción de las necesidades y deseos de la humanidad.

Quedamos a la espera de su amable respuesta
Muy cordialmente
Manuel Herranz

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El concepto de Responsabilidad Humana Corporativa, RHC

Madrid, 11 de junio de 2019

De HUM a las Empresas

Admiradas y respetadas Firmas,
Por la presente quisiéramos presentarles el concepto de Responsabilidad Humana Corporativa, RHC, que promovemos por todo el mundo.
Hasta el presente, la Responsabilidad Social Corporativa, RSC, ha estado basada en las buenas (o malas) prácticas de las empresas (como su respeto por el medio ambiente, sus contribuciones sociales, las condiciones de sus trabajadores, etc.) mientras que la RSC no toma en consideración el objeto del emprendimiento de estas corporaciones. Sin embargo, una empresa que asume RHC expresa que su objeto es servir a la humanidad
En efecto, cada producto o servicio de una compañía (una taza, una TV, un coche, un programa, una app y así sucesivamente) siempre busca satisfacer las necesidades o los deseos humanos sin discriminación y cualquier mejora o desarrollo en un producto o servicio hacia su objeto es un avance para toda la humanidad sin importar que individuo o particular lo logra o promueve. Las necesidades y deseos humanos son también iguales, todos los humanos necesitamos alimentarnos, deseamos llegar más lejos, disfrutar de buena salud, ser felices…, no necesitamos discutir o tratar sobre nuestros fines, no necesitamos la política pues todos sabemos y todos estamos de acuerdo sobre lo que todos queremos. Más que eso; los humanos no somos solo cuerpos pasivos cuyas necesidades y deseos han de ser cubiertos por esos productos y servicios, también nuestra relación como humanos resulta indiscriminada cuando tenemos una causa común, una producción común, un objetivo de servicio….porque de este modo usamos criterios racionales que igualan a las personas y generan comunidad donde la propiedad es irrelevante y los privilegios un detrimento.
– Las empresas de RHC, aquellas que tienen por objeto servir a la humanidad, apoyan también la Unión Humana, esto es; la toma de decisiones, inclusiva, común que detiene el emprendimiento para el daño; pues no tiene sentido dañarse uno a si mismo tal como es nuestra condición una vez unidos.
RHC no supone ningún tipo de sacrificio para la compañía en aras de otro bien externo, por el contrario; se ajusta a su lógico propósito de expandir su servicio sin restricciones en el mercado, ni en el acceso a clientes y usuarios. Sin embargo, podemos ver, por ejemplo, que algunas empresas americanas tienen prohibido vender a China o a Irán u otros países y, sobre todo, se impide la ayuda mutua para el desarrollo, pese a que el interés de las empresas son los mercados maduros, y la razón de ello es que el desarrollo implica el desarrollo del poder destructivo. Este es nuestro problema original y podemos superarlo hoy con la Unidad Humana.
– La RHC no es solo del interés de las empresas, lo es también de los humanos, de todos los consumidores, los cuales apoyan a las empresas que asumen RHC, pues ven en ellas una alternativa al desarrollo destructivo histórico y presente y la vía hacía la paz y la harmonía entre los humanos.
HUM ha “testeado ya el Mercado” sin recursos y ha demostrado que la necesidad y el deseo de la unidad humana está ahí y nuestra propuesta de unidad humana tiene sentido y recibe básicamente un apoyo unánime e indiscriminado, de modo que, con el apoyo de los recursos de algunas compañías nuestro desarrollo va a ser muy rápido por todo el mundo y, por lo tanto, hemos planeado tan pronto como el año 2020 que viene un Congreso Mundial ‘Hoja de Ruta a la Unidad Humana’ abierto y transparente a todos.
Por la presente les pedimos consideren la adopción de la RHC y se una al movimiento de la Unidad Humana apoyando las actividades de HUM, tal como el Congreso de 2020 y la Constitución Humana Universal que puede ver en nuestro página.
Quedamos a su disposición personalmente para aclarar o detallar cualquier punto y a la espera de su contacto.

Manuel Herranz Martín
Presidente
HUM – Human Unity Movement
C/ Puerto Serrano, 32 5ºA
28045 Madrid
Mobile: +34 656339490
Phone: +34 91 031 40 10
www.human-unity.org
manuelhm@human-unity.org

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La guerra comercial entre EEUU y China y las empresas

Como decía Mozi y los sabios que en el mundo han sido, las calamidades y miserias humanas tienen su origen en la parcialidad o, lo que es lo mismo, la toma de decisiones no inclusiva ni conjunta por la que el desarrollo de cualquiera de las partes es una amenaza para los otras, pues ese desarrollo necesariamente lo es de su potencia, también como capacidad destructiva, de sus armas.

Y esa es la explicación de la guerra comercial lanzada por EEUU contra China e igualmente también de EEUU e Irán, pues la venta de los recursos naturales de Irán le permite desarrollarse también militarmente y, aún sin armas nucleares, ese desarrollo supone una amenaza para sus vecinos a los que apoya EEUU. Y así sucesivamente con el resto de los conflictos, a lo que se suma el hecho de que la amistad y cooperación de unos países con otros, como podría ser la de Venezuela con Rusia y China, resulta en amenaza y enemistad con sus rivales estratégicos, EEUU, etc.

Esta pulsión prioritaria por la seguridad y así el desarrollo a toda costa frente a los otros es lo que hace, aparte de la mencionada miseria humana directamente derivada de la confrontación, a que unos tengan que trabajar sin descanso mientras que otros no tengan trabajo, que seamos incapaces de afrontar retos comunes como el deterioro del medio ambiente, la extinción de la fauna, el cambio climático, etc., pues los intereses opuestos predominan y subordinan a todos los demás, llevándonos incluso a aceptar la destrucción mutua y el genocidio como modo de solventarlos.

Estos son los hechos y la condición que encaramos y pretendemos resolver con la propuesta de Unificación Humana, con el establecimiento de un sistema toma de decisiones conjunto e inclusivo, con la proyección compartida de nuestro futuro, de modo que nuestro objetivo se limite tan solo al beneficio mutuo y común y descarte la posibilidad de un propósito de daño, ya que, unidos, sería incongruente; atentar uno contra sí mismo.

Con ese fin, el Movimiento de Unidad Humana, HUM (Human Unity Movement), propone para 2020 un Congreso Mundial transparente y abierto a todo el mundo para dialogar, consensuar y establecer la unión humana y un sistema de toma de decisiones conjunta e inclusiva, así como la promulgación de una Constitución Humana Universal que sirva siempre de referencia sobre este sentido y forma de la unidad.

Una parte principal del Congreso Mundial de Unidad Humana es la unión de todas las fuerzas armadas bajo un mismo mando de modo que estas resulten redundantes y el desarme no solo ya sea posible sino su lógica consecuencia.
Pero con la unidad humana no solo se elimina la organización, los artefactos, las armas, y su desarrollo para el daño, donde la mejora de una es daño y amenaza para la otra ante la que esta última debe reaccionar so pena de reducir su propia existencia sino que el resto de las cosas es ya solo para servirnos y todos comprendemos una mejora en el objeto, tanto en las armas como el resto de los objetos, según su fin y también, al mismo tiempo, cómo se utiliza, quién debe servirse de él, que entrenamiento es necesario para su uso, etc. De modo que, del mismo modo que ahora somos peones de las armas que nos dividen, jerarquizan y discriminan, el resto de los objetos que nos sirven, nos unen y nos igualan según el sentido común que nos aportan.

En un mundo en el que los objetos son solo para el servicio, la igualdad o no discriminación entre los individuos es ya también no solo posible sino su consecuencia, pues, lo que sirve o es útil implica un criterio universal estándar al alcance de cualquier entendimiento. Del mismo modo que un coche es para ir rápido y transportar cosas pesadas, si se consigue un coche más rápido, más seguro, más capaz es un coche mejor, aunque la sugerencia o aportación de la mejora proceda de individuos diversos. Esa misma comprensión del servicio o utilidad nos lleva a no discriminar a la personas en el acceso a los recursos según sus necesidades o propósitos o a la dirección de equipos según el conocimiento capacidades y cualidades, así como el objeto del trabajo o cooperación es transparente, compartido y común, de modo que ese mando no es desigualdad, incluso puede tener carácter eventual.

Es así como rige un sistema de gobernanza en el que todos somos iguales y en el que todos participamos por igual en él. La política que conocemos, dedicada a gestionar la violencia, en condiciones de unidad humana es espuria, innecesaria al igual que las armas. De modo que de lo que se trata ahora es de la transformación de las empresas.
Vemos que las empresas están sujetas, como todo, a sus estados y son recursos de estos. Muchas empresas chinas son estatales y a las empresas chinas se les acusa en general de atenerse a los dictados políticos. Las empresas americanas, que se tenían por más libres que las chinas, también se someten a las decisiones de su administración ahora frente a China e igualmente se alinean necesariamente con las medidas de boicot o bloqueo a otros países so pena de multas graves, insoportables, de modo que asuntos políticos reducen su mercado en contradicción con su propia lógica de empresa. Sin embargo, las grandes empresas son entidades transnacionales y, por tanto, están en condiciones de ser una referencia para la humanidad si asumen, más allá de su RSC, Responsabilidad Humana, es decir, haciendo y haciéndose conscientes del problema original humano de la parcialidad antedicha y se adhieren al movimiento de unidad humana.

En efecto, las empresas producen servicios y suministran productos que satisfacen nuestras necesidades y deseos y el consumidor puede elegir entre diferentes ofertas el producto o servicio que le parece mejor le sirve, pero la diferencia en el servicio generalmente no es muy grande y lo que diferencia a las empresas es más su marketing, su publicidad, su adorno, su mecenazgo, su arte, la emoción y el placer que proponen y prometen, su RSC y todo eso es lo que más nos hace relacionarnos con una empresa determinada y la base principal de su actual viabilidad y sostenibilidad. Hoy día las empresas pueden comunicar y prometer ese mundo unido, sin conflicto, en el que la felicidad de los seres humanos prima y las empresas solo compiten por dar los mejores servicios posibles y no están al servicio de intereses parciales como ahora sucede….

La necesidad y el deseo de la unión humana está ahí, HUM la promueve con éxito sin recursos, por lo que puede decirse que ha testeado el mercado y, en consecuencia, tenemos certeza que potenciar con recursos empresariales esa necesidad de unidad humana resultará en un desarrollo imparable y su alcance será rápidamente universal. En consideración de ese fácil recorrido, hemos fijado tan pronto como otoño de 2020 como fecha del Congreso Mundial.

Pensamos en la transformación de todas las empresas, pero particularmente ahora en aquellas interesadas en patrocinar el Congreso Mundial, como puede ser algún banco, empresas de comunicación que lo proyecten, organicen y retransmitan a todos los confines de la Tierra, así como las grandes corporaciones de los diversos ámbitos de interés común humano, como medicina, alimentación, movilidad, etc. que son algunas de las áreas del Congreso de gobernanza mundial.

Tal como hemos mencionado antes, los objetos y así las empresas igualan a los individuos universalmente cuando su servicio busca enteramente el beneficio y rechaza cualquier daño, pero esa igualdad, a diferencia de la igualdad política que es una contradicción, es al tiempo el máximo empoderamiento pues constituye a cada ser humano como responsable o jefe supremo de todas las fuerzas armadas del mundo, pues es así como estas, unidas, resultan inútiles, redundantes. Este es el trato que merece cada persona y no solo de parte de las empresas sino que ha de quedar a la base de toda comunicación, dándolo a entender con todo aquello que por nuestra intención alcance la inteligencia del otro, con lo que no solo lograremos libertad sino armonía en toda la Tierra.

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El Realismo de la Constitución Humana Universal

Hoy tenemos una alternativa a la miseria y calamidad del mundo: la unidad humana, basada en una Constitución Humana Universal a la que todos podemos tener como referencia base para nuestras relaciones. No perdamos tiempo, démosla a conocer y que entre en vigor. No hacerlo es aceptar el sufrimiento humano cuando ya no hay necesidad.

Al proponer desde HUM – Movimiento de Unidad Humana, una Constitución Humana Universal como medio de paz, armonía y bienestar humanos conviene considerar el caso precedente más semejante que es la Carta de los Derechos Humanos cuyo resultado, como era bien predecible, es que estos derechos, como cualquier derecho, solo podrían estar garantizados por aquel que tiene mayor poder militar o destructivo. Por ejemplo la OTAN puede intentar imponer la Democracia y los DDHH en Afganistán o Irak pero le cuesta más hacerlo en Rusia o China, ya que no tiene esa misma capacidad de invadir a estos países que cuentan con mayores recursos militares. En definitiva, nuestro sistema actual es semejante en cuanto al número de guerras, agresiones y miseria humana a cualquier otro del pasado con independencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Como ya he mencionado a veces, ya mostró Cervantes en El Quijote que “es lo mesmo las armas que la guerra” y que “sin paz no puede haber bien alguno”, pues su propósito era al igual que la picaresca denunciar el idealismo como manipulación, pero superando el Idealismo del Mal aún presente en la picaresca, que atribuye el origen del mal a la naturaleza humana, concretamente a la codicia y a la lujuria.

Actualmente la ONU propone los ODS, los llamados objetivos del Milenio que incorporan derechos económicos y refieren a problemas humanos comunes como la contaminación y el cambio climático, pero es igualmente previsible que no se lleven a cabo mucho más allá de la pleitesía que se les rinde en algunas señaladas ocasiones, como sucede también con los DDHH, pero no porque consigamos satisfacerlos o respetarlos. Vemos, sin embargo, por otro lado que el desarrollo militar como siempre aumenta cada año, el pasado estaba en 1,8 millones de millones de dólares y se pronostica un importante incremento en los próximos años, pues vemos también como aumenta la tensión entre Rusia y la OTAN, entre China y EEUU, un grupo naval de EEUU se dirige a Irán, este país también presionado por Israel y Arabia Saudí, no se resuelve el conflicto en Corea y otros conflictos siguen enquistados en Venezuela, Libia, Palestina, Siria, Líbano, etc. etc.

Por más que los medios de comunicación los califiquen de problemas de derechos humanos, de intereses capitalistas o simple saqueo económico, la realidad de los conflictos es solo y únicamente militar. Seguramente la causa de que sea difícil exponerlo en estos, sus propios términos, es que la conclusión nos lleva a que nuestras armas no son mejores que las del otro, por ese motivo el punto de vista desde el que estos conflictos se plantean son idealistas, figurativos, también podríamos decir: tonterías. Reivindicamos, pues, lo primero la inteligencia y el sentido común.

El problema con Irán es la amenaza que (el poder) de este país, brazo y sostén de la amplia comunidad chiita, representa para el mundo sunnita, liderado por Arabia Saudí, así como el peligro que proyecta hacia Israel, ambos socios de EEUU, amenaza que no se soluciona simplemente con que Irán renuncie a armas nucleares, tal como ya hizo para evitar las sanciones, le bastan otras armas que es capaz de desarrollar con su crecimiento económico para el que le basta la exportación de sus recursos naturales para amenazar a sus vecinos (tenemos que entender/recordar también que el problema de las minorías se genera en cuanto que el poder del estado es uno, no se puede repartir). Por eso, se da esta extraña circunstancia en la que es EEUU quien renuncia al acuerdo antinuclear insatisfecho con sus resultados. Mientras que en Corea del Norte la cuestión nuclear si es la clave, ya que solo su capacidad nuclear es disuasoria frente a EEUU que sostiene a Corea del Sur. Los conflictos en Ucrania, Venezuela, Georgia y Cuba son consecuencia de su cercanía con las superpotencias y su inestabilidad es debida a que son enclaves estratégicos para el posicionamiento o despliegue de armas de sus rivales, aspecto al que otras fuentes de tensión quedan subordinados. Y a esa relación de unas armas con otras podemos referir todo tipo de relación humana actual, incluso también en el interior de los estados.

No se trata tampoco de la economía; el desarrollo económico que nos parece tan importante para la vida o bienestar de las personas, es simplemente medida de la potencia armada de los países, la desigualdad o pobreza relativa es independiente del crecimiento y se mantiene prácticamente igual en países ricos o pobres con mayor o menor crecimiento. Así, las sanciones de EEUU a Irán, Cuba, Venezuela, Rusia o a Corea del Norte o a Cuba, o la guerra comercial con China tienen realmente el propósito básico de impedir que estos países se armen, aunque sea la población quien sufra por estos bloqueos, sanciones, etc. Y a su vez el desaforado desarrollo económico del mundo, la acumulación de capital también refiere al impulso por armarse y no a la ambición de los capitalistas u otra concepción idealista semejante. Precisamente, el hecho de que el mundo no sea capaz de encarar amenazas relativas al deterioro del medio ambiente, es una prueba de que el obstáculo para ello es el elemento destructivo y no el interés acumulativo al que apuntan las teorías económicas, pues este último si percibe el perjuicio que ese deterioro representa, lo que le llevaría a reaccionar y es de su interés un acuerdo para remediarlo, mientras que la amenaza de destrucción inminente o pérdida de potencia es lo determinante inmediato que impide cualquier otra consideración.

Del mismo modo, los llamados ‘avances sociales’ están viciados por esa relación de guerra absoluta. En este aspecto es esclarecedor como el Imperio del Mal, la Unión Soviética, luchaba, no solamente por los pobres de la Tierra, quinta columna hacia su hegemonía (como pueden ser los DDHH para Occidente), también luchaba por los derechos de los negros en EEUU tal como ahora los occidentales luchamos por los derechos de las minorías o separatistas en zonas rivales, como los derechos de los homosexuales por ejemplo en Rusia, etc. Difícilmente tenemos acceso a ese esfuerzo de los enemigos por liberarnos y en este caso del esfuerzo de la URSS por la liberación de los afro americanos, una vez que la URSS colapsó, hemos tenido casualmente acceso a esa información por la película ganadora del Oscar, The Green Book, en el que el coprotagonista es un afro americano virtuoso de la música clásica que va dando conciertos por EEUU. A este le educaron en Rusia para demostrar luego en EEUU a los negros que no eran inferiores. Seguramente no fue esta una influencia menor en el exitoso movimiento de liberación de la gente de color en EEUU, pero esa influencia o interferencia de la superpotencia rival también quizás tuvo un peso en el asesinato de Martin Luther King, el líder del movimiento de liberación de los negros, cuando este se posicionó contra la guerra de Vietnam. Igualmente, no tiene sentido pretender que las redes, las comunicaciones no queden bajo el control de los estados velando por sus propios intereses en todos los lugares del mundo.

Es hora, pues, de abrir los ojos, ver las cosas como son y no tratarlas en términos idealistas como avances históricos de los Derechos, o ideales absolutos como la Democracia o los Derechos Humanos u otras ideologías o figuraciones, incluidas las terminologías religiosa o económica, o cualquier otro ideal, como la lucha por el cambio climático, etc. pues es imposible que estas figuraciones o proyecciones no quede viciadas por las relaciones de armas consigo mismas, de las que el ser humano es un simple peón, por tanto es preciso, primero plantear el mundo en términos realistas, reales, percibiendo que el problema que todos encaramos y que todos conjuntamente debemos resolver son las armas y su efecto divisorio determinante sobre nuestra existencia al que todo lo demás queda subordinado, por lo que pretender resolver otros asuntos mientras se obvian las armas es simplemente un ejercicio inútil y solo lleva a la melancolía. Mientras que poner las armas bajo control nos beneficia a todos sin excepción, también al más poderoso actualmente, EEUU, que se ve en la necesidad de hacer lo que ciertamente no desea, amenazando, luchando y matando aquí y allí y dedicando sus recursos al armamento.

Ciertamente que no se puede hablar de ello en el ámbito del estado, de la política, y así sucedía hasta hoy día que era inviable, pero hoy al levantar una voz –de las personas, no de los estados- que traspase fronteras es el discurso adecuado y el camino hacia el fin de la miseria humana. No hay otro problema entre los humanos que las armas, por eso es esencial que demos el paso de ponerlas bajo control. Si controlamos las armas, la libertad de los palestinos no es una amenaza para Israel, Irán no es una amenaza para los sunitas ni para Israel, e Israel dejará de tener que someter a los palestinos, ni los estados periféricos de las potencias serán peones estratégicos de las otras potencias. Y el desarrollo será para el beneficio común, humano, para liberar a gran parte de la humanidad de la miseria e integrarla en la comunidad humana en lugar de la falsedad de desarrollo absurdo en el que vivimos basado en la obsolescencia programada o sistema de generación acelerada de basura.

Por eso, insisto, lo que nos urge, tal como propone la Constitución Humana Universal es poner a todas las armas bajo un único mando. Céntrate en eso amigo si quieres un mundo humano, un mundo bueno, no perdamos el tiempo en otros propósitos atribuyéndolas ese objetivo, pues será inútil. Comprendido y entendido que lo que se necesita y se trata ahora es difundir y promover la necesidad de la Constitución Humana Universal para que sea motivo de la conciencia y consideración de todos y desde ese conocimiento y conciencia lleguemos a un acuerdo libre y universal para que esta entre en vigor.

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