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FUNDAMENTACIÓN FILOSÓFICA DEL CONGRESO DE UNIDAD HUMANA

Es muy interesante apreciar que tanto Confucio como Aristóteles manejan conceptos éticos semejantes, podría uno sospechar que se comunicaban. El principio de la Ética a Nicómaco es el Justo Medio y uno de los Cuatro Clásicos del Confucionismo, además de los Analectas, el Mencio y la Gran Enseñanza, es la Doctrina del Medio que expresa la misma idea que Aristóteles. El justo medio es la virtud, lo que la sociedad más valora, tanto al alabarlo como al fijar su precio, mientras critica o rechaza lo extremado.

Igualmente Confucio y Aristóteles distinguen dos tipos de justicia, la humana, que se basa en la capacidad que todos tenemos de ponernos en lugar del otro y, en consecuencia, de aplicar un criterio de igualdad con el que se obtiene lo justo o equitativo y el otro es la ley que depende del poder y sirve para establecer la desigualdad de rangos, los deberes, etc. en función de si uno es padre o hijo, mujer o marido, alto funcionario o bajo o nada funcionario, etc.

Contra esa legalidad que impera y que lleva a unos a disfrutar de todo y a una inmensa mayoría quedar a sus expensas y a su servicio alzó su voz Mozi apelando a una completa equidad o justicia humana señalando al tiempo que su condición era la universalidad o la completa convivencia humana, pues “la causa de las calamidades del mundo es la parcialidad” o la toma de decisiones exclusiva, punto con el que Confucio estaba de acuerdo, pero el Confucianismo, por boca de Mencio, respondería a Mozi que no hay sociedad sin estado y su propuesta era un estado central benevolente alrededor del cual giraria todo.

La propuesta de Mozi era una simple idea, no se podía establecer un sistema de decisiones inclusivo en un mundo desconocido, incomunicado y habitado por desconocidos. Hoy día, sin embargo, la toma de decisiones inclusiva, en ese sentido al menos, es posible.

Y a este respecto podemos también referirnos a la idea del “bien universal” de Platón, a la que critica Aristóteles en el comienzo de su Ética como irreal señalando que, por ejemplo, no tiene un antes y un después, tal como precisamente caracteriza a las cosas reales. Hoy podemos responder a Aristóteles que el bien universal, el que refiere al conjunto de las personas que viven en el mundo, tiene un antes y un después que se expresa, por ejemplo, en que una propuesta (universal), una vez hecha pública, puede ser mejorada por una persona distinta a la que hizo la propuesta universal inicial, de modo que es el bien universal y además sufre o puede sufrir modificación.

En el siglo XVIII y XIX, una vez el mundo estaba enteramente descubierto, comenzaron a darse intentos de acabar con la guerra mediante la universalización. Así. cuando le pidieron a Rousseau que explicase por qué el proyecto de paz perpetua del abad de Saint Pierre que proponía una Confederación de estados para someterse entre todos al arbitrio de la ley en lugar de seguir usando la violencia para resolver sus disputas no obtuvo atención alguna por parte de los príncipes y líderes políticos pese a sus absolutamente evidentes beneficios para todos incluidos los mismos príncipes, el ginebrino señaló que los príncipes y funcionarios tenían su cargo para hacer la guerra tanto a sus enemigos como a sus súbditos por lo que les era imposible considerar la paz en tanto que al tiempo, en realidad, les inhabilitaba como líderes. La paz no era, por tanto, una decisión que ellos pudieran tomar.

En este punto lo que nos interesa es poner nuestra atención en lo qué hace que los funcionarios hagan la guerra tanto al enemigo como a su propio pueblo y lo primero que podemos decir es que el sistema de justicia humana o equidad que señala Aristóteles siempre es voluntario, un contrato, un préstamo, una hipoteca, dice, son tratos que se aceptan solo si uno quiere y además después de saber las partes claramente las condiciones del acuerdo. De modo que no se necesitan especialistas, líderes o jueces para juzgarlo, cualquier persona puede hacerlo usando el sentido común, como hacía Sancho en Barataria. ¿Para qué entonces los políticos?

Ahora bien, la legalidad declara los rangos pero no el fin de estos, simplemente su superioridad jerárquica y las consecuencias de esta. Y la causa de ello es que, dado que el objeto del estado es hacer la guerra, su objeto es dañar al enemigo y, por tanto, le tiene que engañar o, al menos, no le puede exponer sus propósitos, lo que implica también que tampoco puede revelar sus fines o propósitos a sus subordinados, lo que pone a los políticos de perfil y nos pone a todos en la situación en la que estamos; ya vivimos en la globalización tal como se requería en la visión de Mozi e implicitamente en Aristóteles y, sin embargo, no somos capaces de establecer la justicia humana.

Pero todo esta ya visto y previsto, por eso el capítulo final de la Paz Perpetua de Kant, el Apéndice II, titulado “Sobre la Armonía de la Política y la Moral según el concepto de derecho público” se resume así: la condición del derecho si se elimina todo contenido en él es la publicidad. Si una propuesta no puede ser publicada porque al hacerse pública alguien tomará medidas en su contra, ya tenemos una prueba de su injusticia (como veíamos antes el propósito de daño era el motivo de la necesidad del engaño). Lo que no quiere decir que poder publicarla sea tampoco una prueba de su justicia, pues el que tiene un poder decididamente superior no necesita ocultar sus intenciones aunque sean injustas; como por ejemplo perjudicando a otro país por no respetar los derechos humanos (propiamente derechos políticos), aunque sea el mismo país que acusa, quien presionando o perjudicando al otro, es causa o al menos contribuye mucho a deteriorar esos derechos.

Pero, finalmente, dice Kant, nos queda el concepto transcendental de derecho público, único capaz de armonizar la política y el derecho y lo expone así: “aquella propuesta que solo tiene necesidad de publicidad para alcanzar su fin está de acuerdo tanto con el derecho como con la política”. “porque está de acuerdo con el fin universal del público que es la felicidad, la tarea propia de la política”.

En efecto, a ese principio nos acogemos para convocar el Congreso abierto y transparente de unidad humana que hemos propuesto al Ayto de Madrid y estamos pendientes, expectantes y esperanzados de su respuesta. Nuestra propuesta (pública y universal) es como sigue: Adoptemos un sistema de toma de decisiones inclusiva -la unidad humana- porque de este modo trataremos solamente de beneficiarnos y evitamos el propósito de dañarnos que es consecuencia de la toma de decisiones parcial.

Inclusivo significa que las propuestas sean abiertas y transparentes, como la anterior, esto es; que su fin sea expuesto de modo que cada persona pueda mejorarlo, señalar lo que le parezca inadecuado o simplemente aceptarlo como propio, tal como es de esperar suceda universalmente con la propuesta anterior fundante de las demás y de la convocatoria del Congreso que nos hacemos así unos a otros todos.

*En este texto no doy referencia de las citas o  referencias generales a los filósofos, pero quedo a disposición del lector para hacerlo.

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EL CONGRESO DE LA UNIDAD HUMANA SE PROPONE AHORA PARA 2021

武汉加油!! – ¡¡Animo Wuhan!!

Amigos, hemos vuelto a presentar una solicitud de reunión al Ayto. de Madrid conjuntamente con la ONG Paz y Cooperación para proponerles la celebración en Madrid del Congreso de la Unidad Humana en 2021.

 

Convocamos el Congreso de Unidad Humana para adoptar la toma de decisiones inclusiva (o unidad humana) porque de esta manera trataremos solamente de como beneficiarnos –y evitaremos el propósito de daño como consecuencia de la toma de decisiones parcial.

Ser inclusivo significa que cualquier propuesta, como es la anterior, es abierta y transparente, esto es; que expone su propósito de modo que cualquier persona pueda mejorarlo, señalar alguna inadecuación o estar de acuerdo con él y hacerlo propio.

 

La financiación del Congreso se obtiene con la aportación de las empresas participantes o patrocinadoras, sin embargo, su retorno es el dividendo de la paz que genera la toma de decisiones inclusiva.

Los acuerdos de cooperación entre o con las empresas son voluntarios y públicos, de modo que cualquier persona puede ser juez en caso de disputa o duda ateniéndose al acuerdo establecido, esta es la garantía que rige entre ellas habitualmente y no podría ser de otra manera en los negocios internacionales.

Una persona no solo puede y debe juzgar sobre todo lo que sabe y conoce, incluyendo sus relaciones con el resto de los seres humanos, sino que ha de tener derecho a ello y no solo a juzgar sobre los asuntos que conciernen a su país, propiamente sobre la elección de sus líderes, de modo que sean estos los que asuman la relación con los otros estados. Ese es el primer derecho humano, pues si nos privamos de ese derecho nos privamos de todo derecho humano siendo cualquier derecho solo derecho político y no humano, nos privamos de poder convivir, necesitamos ese derecho para constituir la unidad humana y no lo obtenemos reclamándolo, ¿a quién? sino que nos lo tomamos, lo ponemos en práctica convocando el Congreso. Los estados son unos por otros, su ganancia solo tiene sentido relativo, pero sobre la humanidad no tienen nada que decir.

Precisamente la causa por la que no tenemos derecho a tener opinión sobre las relaciones internacionales es porque en estas media la violencia y, en consecuencia, su propósito ha de quedar oculto al juicio de los otros, no solo al enemigo sino también a los nacionales, subordinados, pueblo o lo que sean, nunca amigos sino sometidos, por ese motivo la guerra y la injusticia o desigualdad es el mismo problema (así lo ve bien Rousseau en su crítica a la propuesta de Paz Perpetua del Abad de Saint Pierre y por ello señala que los estados no están capacitados para ese proyecto pues sus relaciones solo pueden ser relativas, su ganancia se da solo si es exclusiva –y concluye en que quizás sería necesaria una revolución…. –hoy día afortunadamente nos basta el sentido común).

Y este es en el punto en el que estamos; y desde este punto podemos ofrecer un trato al resto de la humanidad, que sea aceptado libremente por todos.

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LA UNIDAD HUMANA Y LA POLÍTICA: LAS RELACIONES UE/ESPAÑA – CHINA COMO EJE DE LA UNIDAD HUMANA

En mi condición de director de Estudios chinos en el ICEI, Instituto Complutense de Estudios Internacionales, he tenido ocasión de participar recientemente en un seminario de expertos sobre “La experiencia de las inversiones chinas en España”, en el marco del proyecto “Un nuevo impulso en las relaciones de España con China en el marco de la política de la Unión Europea”.

A tal objeto he leído o releído buena parte de la más reciente información de nuestros más significados expertos en el asunto. Y es interesante notar que más o menos todos señalan la especial atención que China viene dirigiendo a España, a la que, sin embargo, España no corresponde y, peor, de la que no obtiene fruto en términos de inversiones o rendimiento económico siquiera semejante a sus homólogos en la UE. El experto del Instituto Elcano, Mario Esteban, lo expresa así: las relaciones China-España pueden calificarse de, “amigos, pero no socios”, aunque hay que insistir de nuevo que la amistad la aporta China, mientras España, seguramente limitada por sus alianzas y su ensimismamiento, se muestra reticente, recelosa, incompetente y dubitativa, lo que causa disgusto e irritación entre el empresariado.

Los diplomáticos que han tenido relación directa con sus homólogos chinos atribuyen esa especial deferencia de China hacia España a que nunca cerró su embajada tras el violento desalojo de los estudiantes en Tiananmen, se posicionó a favor de involucrarse con China para favorecer su proceso de reforma en lugar de su involución y el ministro de Exteriores entonces, Ordoñez, fue el primero de los occidentales que visitó China tras junio de 1989. Seguramente a raíz de esa visita se creó la oficina del Instituto Complutense de Asia en Pekín en 1994, de la que fui fundador y director.

Pero mi opinión, sin embargo, no concuerda o se limita a la de los diplomáticos, es posible que esa deferencia tenga también que ver con su relación previa que ha de constar en los registros chinos. En España, Asia no está incluida en el mundo en el ámbito académico.

Aunque los portugueses llegaron primero, la primera relación constante y de calado de China con una potencia occidental fue con España. España se asentó en Filipinas donde, además de su objetivo general de convertir a los nativos al catolicismo (universalismo), principalmente se dedicaba al comercio con China. Nos lo acredita el viaje de ida y vuelta anual del galeón de Manila durante varios siglos partiendo de Acapulco con la plata de Potosí y cruzando el Pacífico, el lago español entonces, para regresar de Manila cargado de productos chinos hasta la bandera. Durante estos siglos, en Manila vivía una muy importante comunidad de chinos, principalmente los proveedores y comerciantes y sus familias, los llamados shangleys, que mantuvieron una relación constante y fluida durante esos siglos teniendo ocasión de contemplar y transmitir las maneras y propuestas de la civilización hispánica y compararla con la propia.

De la parte española y católica los jesuitas se internaron en China para conocer su civilización, estudiando su lengua e intentando convertir al cristianismo a los chinos. Parece ser que su objetivo era el emperador. De particular interés son las andanzas bien documentadas del jesuita italiano Mateo Rizzi que se estableció en Pekín y de especial significación la experiencia del también jesuita español Diego de Pantoja. Este fue comisionado para representar a Felipe II ante el emperador Ming y durante dos años se ocupó en buscar regalos que le dieran a este una buena idea de los logros o intentos españoles. El viaje, sin embargo, se canceló a última hora cuando buena parte de los regalos estaba ya en México al enterarse Felipe II de que hacer regalos al emperador de China significaba declararse su súbdito.

Aunque tenemos constancia de temerarios planes españoles para invadir China en un intento de emular a Cortés en México, estos no se llevaron a cabo, pero, en todo caso, se subordinaban al propósito de convertir a China al catolicismo y someterla así a la autoridad unificadora del Papa y los chinos no pudieron dejar de apreciar como los jesuitas aprendían los idiomas locales, así el tagalo filipino como el chino mandarín, para predicar el evangelio en las lenguas de sus anfitriones.

Cuando unos siglos más tarde China encaró el imperio británico y las otras potencias, la civilización occidental había cambiado mucho. Tras la Paz de Westfalia se había impuesto el sistema de estados nación soberanos y el nacionalismo emergido como ideología contemporánea agudizado por la revolución francesa y el romanticismo. Por eso, la actitud simplemente destructiva, cañonera del imperio británico, así como la introducción del opio entre el pueblo chino, chocó mucho a una China en la que no operaba el concepto de estado nación soberano sino una visión más semejante a la española de integrar el mundo bajo un único poder garante de la paz, contradictorio con un maltrato a la población civil a la que un nuevo y reivindicativo poder debía ganar para su causa.

Por eso, los documentos chinos de la época refieren habitualmente a los ingleses como “rebeldes”, pues asumían que su intención era instalarse en el poder del Imperio del Centro desplazando a los manchúes, tal como habían hecho antes los mongoles y ellos mismos, pues como manchúes, eran ‘extranjeros’ en China. Esa misma cuestión ha emergido recientemente con ocasión de la retrocesión de Hong Kong cuando las autoridades chinas actuales calificaban los tratos con el imperio británico como de “tratados desiguales”, pues mostraban una diferente concepción o rasero de las relaciones internacionales en la línea mencionada. Y seguramente ese mismo cándido concepto antiguo chino fue clave para incapacitar a China a dividir a las potencias occidentales, tal como invitaba la situación en el siglo XIX.

Creo que, dado el sistema unidimensional nacionalista actual, no está demás ilustrarlo señalando que hace tres siglos hubiera sido incomprensible poner una bomba en una plaza o bombardear una ciudad matando civiles indiscriminadamente para doblegar a un estado. Hubiera sido considerado simple terrorismo, ya sea de un grupo ilegal o de otro estado, pues no se vinculaba al pueblo con el poder o con el estado como ahora, ya sea el estado democrático o no. Y en cualquier caso, tal acción era incompatible con los sistemas tradicionales chino o español cuya propuesta era de inclusión y, a su modo, su propósito pacificador. En efecto, ambos estados compartían un mismo concepto del mal originado por la división humana, la toma de decisiones parcial. (No se me oculta, por otra parte, sin embargo, que el imperio español, particularmente su supremacía sobre el Sacro Imperio Romano Germánico, fue facilitado por la percepción europea de la gran amenaza turca y su voluntad de hacer frente común bajo el liderazgo de los Austrias, así como la desaparición de esa percepción facilitó su fin).

Por su parte, China tuvo que adaptarse a los nuevos tiempos, primero con la revolución del Partido Nacionalista y luego, aún más, con la revolución del Partido Comunista contra el anterior por no ser suficientemente nacionalista –y ‘venderse’ a los extranjeros.
Pero, hoy día, cuando China ha alcanzado una posición suficientemente potente como para reflexionar sobre su propio entendimiento necesario para proyectarse en el mundo no ha podido renegar de su propio entendimiento ancestral y comprender que este sistema de los estados nacionales soberanos entra en contradicción con su entendimiento más básico y profundo, así como, según mi entendimiento, del simple sentido común -que mencionaremos de nuevo más abajo.

Para la civilización china la tarea del estado o imperio es la seguridad y da respuesta a ella con la toma de decisiones inclusiva. Así lo ve Confucio reivindicando el sistema de mando unificado de la dinastía Zhou para poner fin a las interminables guerras de su tiempo. “La parcialidad es la causa de todas las calamidades del mundo”, dice Mozi en su exposición sobre el Amor Universal que comienza de la siguiente manera: “El sabio, el que asume la tarea de pensar en el gobierno del mundo, debe investigar la causa del desorden, como el médico investiga la causa del mal de su paciente para ponerle remedio” (Libro 4, Amor Universal I, 1)

En efecto, lo primero que los occidentales advierten en la forma de gestionar de los chinos es que buscan el consenso de las partes según una jerarquía, pero, al tiempo los chinos no podrán ya sino dudar de que se pueda regir el mundo desde el trono del Imperio del Centro mientras que el mundo vive de día y de noche a la vez y, quizás, no puede reprimir la percepción de un socio necesario en Europa, en España, que otrora compartía sus principios a la búsqueda de una propuesta pacificadora o de unidad, que es lo mismo, mientras que el imperio británico y las otras potencias occidentales resultaron solo fuerzas destructivas con las que solo cabía aliarse contra otros.

China bajo el liderazgo de Xi Jinping parece estar rescatando ese concepto de seguridad compartida partiendo de la economía y el desarrollo compartido, concepto que fue también visto en Occidente y ha sido el motor de la globalización: los crecientes vínculos comerciales y de todo tipo llevan a la cooperación y previenen la confrontación y la guerra. En ese sentido, el proyecto de la nueva ruta de la seda, la BRI – Belt and Road Initiative, para integrar económicamente la isla central del mundo, Eurasia y África, es un movimiento en esa dirección, con independencia de la multitud de otros motivos que la puedan impulsar. No solo con este proyecto sino con otras de sus políticas, China es el gran promotor y líder del desarrollo de la globalización y, quizás, un paso más allá de esta, de la integración, precisamente cuando sus promotores de ayer, EEUU y RU, dan un paso atrás y se acogen al proteccionismo.

En mi opinión, la UE debe alcanzar un acuerdo comprensivo con China, tanto sobre la BRI como sobre las economías y tecnologías sostenibles y su marco regulatorio válido para el mundo entero. Pero esta vez, a diferencia de su actitud en el reciente pasado en que la UE intentaba al tiempo imponer su concepto de derechos humanos (políticos) a China, ahora debe hacer ahora un esfuerzo por reconocer y entender el concepto propio de derechos humanos de China que remite ante todo a la seguridad y que, en consecuencia, va más allá del concepto estatal y aspira a la universalidad, al todo de la humanidad. Todo esto, insisto, sin renunciar a su propia concepción, de la que nacen muchas de sus virtudes, pues China debe y además quiere aprender de las buenas prácticas de gobierno europeas en términos de transparencia, responsabilidad, cuentas claras, regulaciones precisas y sujeción a las reglas de juego.

Pero aún esa complementariedad no es suficiente; es necesaria una aportación específica de una España que, como ha sucedido en China, también sea capaz de reconocerse a sí misma y no asumir dócilmente sin más el rechazo y el desprecio hacía sí misma, hacia su pasado, de la visión de sus competidores y rivales históricos. Y aquí también, lo primero, es necesaria la aportación inestimable de Portugal, pues ambos gozan de una posición idónea para rescatar una parte injusta y dolorosamente olvidada del mundo, el Atlántico Sur, y proponer a sus países ribereños formar un área de cooperación y desarrollo conjunto sumándose a la de EU y China vinculándose al proyecto de desarrollo integral BRI.

Igualmente, es preciso tener en cuenta y reconocer que el foco de seguridad de la isla central es ahora Rusia, algo ineludible y claro que, según mi percepción, por estos lares no se quiere ver o reconocer, tal como se aprecia en las miradas que le dirigen todos aquellos involucrados en conflictos en Asia central y occidental una vez que las fuerzas de EEUU abandonan la zona. E igualmente Rusia debe cooperar intensamente en atraer e integrar a otro gran país y cultura que es India. Y así sucesivamente.

Llegados a este punto podemos ya señalar que la transparencia en las regulaciones solo es posible si su propósito es universal, busca la inclusión de todos, aún incluso si esta incorporación es paulatina o no inmediata. Creo que quizás China ha mirado históricamente con escepticismo la transparencia y a la participación, algo lógico precisamente porque la toma de decisiones no podía tener ese carácter universal y, por lo tanto, aunque se supusiesen benevolentes su propósito era estratégico, debía ser ocultado. Pero actualmente la voluntad universal es el sello de la transparencia. Lo importante es que toda visón sea inclusiva, que todos tengan un puesto en ella, se vean reconocidos en esa universalidad y así, al menos, tengan la oportunidad de disputarlo y corregirlo si así les parece. De este modo, tal como apreciamos, los últimos en incorporarse a la integración económica humana podrían ser EEUU y RU, o el Atlántico Norte, quienes, como actuales líderes mundiales, es lógico que sospechen que cualquier revisión del estatus quo resulte necesariamente en su detrimento. No es el caso, la universalidad o inclusión es otra cosa, una disrupción de la historia beneficiosa para todos sin excepción, pero hay que reconocer sus preocupaciones e intereses y mantener siempre abierta la propuesta de participación hasta que el proyecto humano triunfe. Si el proyecto no es inclusivo, universal, la transparencia será imposible, la unilateralidad, bilateralidad e incluso multilateralidad no alcanzará su objetivo pues tendrá que principalmente tratar -contra su propósito- con la reacción que provoque y será motivo de objeción y disputa.

Y aún esto no es todo, esa transparencia o universalidad conlleva también que esas regulaciones deban razonarse, más allá de por la protección del planeta, en base a los derechos humanos y así particularmente los derechos vitales de esas personas en las partes del mundo marginadas, así ese Atlántico Sur, y la protección de esos derechos y la integración de esas zonas marginales debe asumirse como parte (prioritaria, importante) en las proyecciones y actuaciones económico-políticas, de modo que el desarrollo que se proyecta contribuya al bienestar y a la integración de aquellos que más lo necesitan, porque si no es así resulta igualmente despiadado y mal intencionado, pues las necesidades están a la vista y mirar para otro lado como hasta ahora y reivindicar los derechos humanos es contradictorio.

Si amigos, el principio humano es ponernos en lugar del otro (y seguramente África debe ser nuestro maestro, pues su gente no ha estado sometida a la acción alienante y embrutecedora del estado), no podemos pretender ser inclusivos o hablar de derechos y pensar solo en los estados, ser inclusivos o respetar los derechos humanos es serlo con las personas y esta es la parte quizás más difícil de entender y ejecutar. ¿Cómo podemos pretender ser inclusivos si dejamos que otros mueran de hambres o penurias? Esa capacidad de entendimiento mutuo basado en ponernos en lugar del otro es el sentido común y la base de todo lo demás, eso es lo que tenemos los humanos y si renunciamos a él para basarnos en las unidades armadas o estados solo nos cabe discriminar y su resultado es la irracionalidad, perjudicial para todos, que es lo mismo que la violencia y no iremos a ningún sitio jamás. Pero los políticos son personas y si su misión ha sido hasta ahora ponerse de perfil, les ha llegado el momento de dar la cara.

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MARKETING DE HUM

Unidad humana; toma de decisiones inclusiva

Introducción

Sócrates (en su defensa en la Apología):
“Lo que ha causado que (yo) tenga esa reputación no es otra cosa que una cierta clase de sabiduría. ¿Qué clase de sabiduría? Sabiduría humana, quizas. Podría ser que yo realmente la tuviera, mientras que esos que acabo de mencionar ahora (el resto de la gente) son sabios de una sabiduría más que humana” (Apología 20, d)

La moral del Kant:
– Lo único Bueno es la Buena voluntad.
– La humanidad es un fin en sí mismo, de modo que nos tenemos que servir unos a otros y no tratarnos como objetos.
– Autonomía de la persona.
– Y el Imperativo Categórico: “Obra de modo que tu máxima (tu criterio) pueda ser considerada ley universal”

Los grandes filósofos expresan lo mismo de una u otra manera, nuestra relación deben basarse en el sentido común para para la concordia y la cooperación, su mente les permitía comprenderlo, pero sus circunstancias no eran adecuadas, como lo son ahora, para llevarlo a la práctica de las relaciones humanas.

1. LA TOMA DE DECISIONES INCLUSIVA
Convocamos a todo el mundo a sumarse al acuerdo de que las decisiones que se tomen de ahora en adelante sean inclusivas.
Donde ser inclusivas o universales significa e implica la transparencia y publicidad del criterio que lleva a tomar una decisión que remite siempre al beneficio universal de modo que todos podamos someterlo a nuestra inteligencia y conocimiento y así contribuir a su mejora.
Si nada que pueda ser expuesto razonadamente obsta a que la decisión sea implementada, esta es entonces aceptada sin coacción o libremente y todos la asumimos como nuestra, por tanto es una causa compartida, común (y no implementada mediante la fuerza –política- como hasta ahora), ya sea de las mayorías democráticas o de cualquier otro modo de imposición violenta).

2. EL CRITERIO DE UNIDAD HUMANA
Y así, utilizando ya ese método, el CRITERIO o causa de que nos unamos o tomemos las decisiones inclusivamente es que de este modo, estas decisiones serán solo para beneficiarnos mutua y universalmente y no para dañarnos o destruirnos como hasta ahora a consecuencia de haber venido tomándolas parcialmente o por separado.

3. LA DIFICULTAD DE LA IMPLEMENTACIÓN DE LA UNIDAD HUMANA
Independientemente de cómo se ejerza la toma inclusiva de decisiones al afrontar la seguridad humana, lo seguro es que primero y prioritariamente depende de la responsabilidad de cada una de nosotras, las personas. Los expertos que propongan las decisiones sobre seguridad, que en unidad refieren al mantenimiento de los derechos y bienestar humano, y el modo que lo hagan es secundario con respecto a la responsabilidad que ha de asumir soberanamente cada persona respecto a que las decisiones sean inclusivas y no parciales, pues es contradictorio y un sinsentido seguir considerando que la responsabilidad por la seguridad humana corresponde al estado, siendo este precisamente la parcialidad que niega la universalidad y la fuente principal de amenaza y peligro para los humanos.

4. LA INSTITUCIÓN DE LA UNIDAD HUMANA
Si bien la decisión de compartir todos los humanos la seguridad es inmediata, sucede de un segundo a otro y la podemos tomar en cualquier momento, debe ser coordinada y hecha pública y abiertamente en una Reunión mundial de unidad humana.
Pues lo que en él principalmente sucede es que a partir de ese momento nadie amenaza ya a nadie, nadie gasta un pensamiento o un céntimo en el desarrollo de armamento o en propósitos de daño, pues las armas no tienen otro sentido que ser unas contra otras y esos recursos ingentes que los estados destinan a la destrucción es el activo inmediato, el dividendo de la paz, del que pasa a disponer la humanidad y en consecuencia ha de reciclarse de inmediato en el desarrollo conjunto. Por ese motivo, en la Reunión no solo se trata de la seguridad compartida sino que expertos en diversas áreas de interés común humano deciden los cambios y desarrollos más urgentes e importantes de esa cooperación inclusiva y universal, pues el desarme y el desarrollo conjunto se puede decir que es lo mismo.

5. COMUNICACIÓN Y TOMA DE DECISIONES
Pero primero necesitamos establecer el sistema de información y de toma de decisiones, que en unidad es lo mismo, pues, como hemos mencionado, la causa de las decisiones es su criterio, que debe ser incluido en la información.
De modo que necesitamos primero establecer el canal de comunicación de la Reunión cuya preparación se realiza con la misma convocatoria. En efecto, el Canal de Comunicación Humana no solo comunica lo que se propone y se hace sino que incluye los criterios que llevan a ello, el beneficio que se busca o el mal que se evita o palía. Esto es suficiente para la acción, pues no se trata de que todas las personas de la tierra voten si se plantan aquí olivos o viñas sino que las personas que han tomado la decisión se rigen por tal determinado criterio de beneficio universal, de modo que publicado el criterio es suficiente para ir adelante si no se tiene constancia de mejora posible respecto a su fin, su servicio a la humanidad, o algún posible efecto pernicioso o menoscabo para alguien.

Esta comunicación, siendo universal o con pretensión de serlo, es ya por tanto ejecutora de la toma de decisiones inclusiva y en este punto lo es en relación a la convocatoria y preparación de esa reunión pública mundial de unificación y en el futuro de la coordinación y cooperación humana.

6. DESARROLLO CONJUNTO
El desarrollo (humano) recibe la mayor parte del llamado dividendo de la paz, o activo humano, esos recursos que de pronto han de ser redirigidos desde la destrucción a la inclusión, pues la primera medida de seguridad compartida es la atención a aquellos que más lo necesitan, dotándoles de medios para una vida digna e integrada en la comunidad humana. Así, la labor ahora es establecer prioridades y estándares de vida digna e integrada.
Igualmente, la Mujer se ocupa de que asumir con su libertad su destino.
La educación refiere a la creación de un sistema de educación humano, lo que incluye tanto un contenido en Humanidades compartido así como un sistema de conocimiento científico coordinado y cooperativo de los programas de investigación en las universidades, etc.
Este grupo igualmente está vinculado al desarrollo de los sectores empresariales, el área de Tecnologías, dividido a su vez en Alimentación, Medicina, Energía, Medio-Ambiente, Manufactura y Movilidad (incluidas Infraestructuras).

7. EL NEGOCIO DE LA UNIDAD HUMANA
La dificultad de la implementación de la unidad humana o toma de decisiones conjunta estriba en que la unidad humana no es asunto del estado (ni siquiera es un asunto político en tanto esta refiere al uso de la violencia y a la estrategia) pues el estado es soberano, prevalece y predomina sobre las personas, tiene derecho a destruir, usa la violencia o fuerza. Con la unidad humana el estado pierde su soberanía, su derecho a destruir, a favor de la unidad humana con lo que la destrucción pasa a ser el absurdo de la autodestrucción.

Pues es así que el estado necesita pagar a los que trabajan en propagar su punto parcial de vista, y así también la oposición, que también cobra, critica las decisiones del gobierno pero mantiene necesariamente el punto de vista del estado, su referencia absoluta.

En este punto en que el estado o los estados hacen oídos sordos y se mantienen en la toma de decisiones parcial, ocupados en la guerra y en la estrategia, pues ciertamente en este punto no les compete esta iniciativa que precisamente les despoja de soberanía, para las personas, sin embargo, tiene todo el sentido, pues hoy día sentimos más y más la discriminación, el rechazo que se nos hace injustamente desde otros estados -somos la inmensa mayoría los que no pertenecemos a un estado, los que nos tenemos que sentir amenazados en su fiesta nacional y por sus desfiles militares, etc. E igualmente, si no nos adecuamos a la estrategia de destrucción de nuestro estado, somos marginados. Es así; en tanto que los humanos compartimos sentido común, la irracionalidad es necesaria para que los estados puedan discriminar. (Véase la Apología de Sócrates)

Sin embargo, los humanos todos, seres contingentes, expuestos a peligros y necesidades cuyo mejor modo de encararlos es afrontarlos juntos y aquí es donde nos resulta que el principal peligro son los estados preparados y dispuestos a dañarse unos a otros, a dañarnos con todas sus fuerzas ¿cómo en esta situación podemos confiar unos en otros si esa preocupación es la que ha dado y da sentido a nuestra existencia hasta el presente?

Las personas bilingües o multilingues, las personas cosmopolitas, como también las empresas, son las que más perciben esa discriminación e irracionalidad y las que pueden propulsar y dar valor a la empresa de la unidad humana, pues no solo llevamos razón, tenemos todo el derecho y también el deber de promover la unión humana y de buscar beneficiarnos de ella. La ideología básicamente predominante actual se llama Utilitarismo, que quiere decir el mayor bien para la mayor cantidad de gente, y ahora resulta que el bien se consigue con la unidad, ¿Cómo podría negarse?

La unidad humana es ahora una empresa, un negocio, una ocupación de intercambio de mercancía o servicios. Revisemos que significa esto. Un ejemplo simple de negocio es la compra de unas zapatillas de 30 euros. Tu compra significa que piensas que puedes sacar más partido de ellas que de 30 euros, primero de todo porque necesitas proteger tus pies (tienes una serie de opciones, otras zapatillas, que cubren esa necesidad básica a diferentes precios), después porque son cómodas, pero también porque son bonitas, tienen calidad, son de una buena marca y vas a causar una buena impresión en tus amigas o en aquellos que te las vean puestas. Podrías comprar otras pero esas ya no te compensan por lo caras que son para tu poder adquisitivo u otras no reúnen algunas condiciones que requieres…

Las zapatillas son para el consumo, pero sucede también, esto son las empresas, que compran cosas, productos o servicios para revenderlos con un valor añadido debido a que el producto obtiene mediante tu actividad alguna mejora; tu compraste algo por 30 euros y después acabas teniendo 45 euros, ese valor añadido quizás se genera con el simple comercio (el simple servicio de venta, posicionamiento en el mercado o el acceso del producto a otro mercado) o reelaborándolo o añadiéndole componentes, o la calidad de una marca, o la garantía de un enseña….que aportan valor también al consumidor final que acepta pagar por la suma de todos esos valores añadidos. O al contrario, quizás eliminas intermediarios y consigues vender la misma calidad más barato que tus competidores….

Ahora, si ‘compras’ la iniciativa de unidad humana, la haces tuya, puede satisfacerte si entiendes el sentido del universo que te transmite. Como dice Mozi, la unidad humana, el Amor Universal, es la Voluntad del Cielo porque este ha dispuesto en su justicia que solo inclusiva y conjuntamente podemos satisfacernos (otra cosa sería horrible realmente), mientras la parcialidad incluye la discordia y la guerra. Comprender esto es una satisfacción eterna, que ya no decepciona. El espíritu, además de su libertad y por ella, contiene una ley amable y hermosa extensible a todo el universo, pues la unidad o toma de decisiones inclusiva es aplicable no solo a los humanos sino a los animales, a las plantas, al cosmos; nos sitúa en la posición correcta y necesaria para integrarlo y da sentido a nuestras vidas.

¿Pero qué hay de la práctica, lo que es la pura obtención de plusvalía de este producto al que también nos referíamos antes con las zapatillas? Esa que va desde su venta, su exportación a, sobre todo, la mejora en aquello que favorece su fin. Y aquí estamos ante una nueva perspectiva, ante un camino sin explorar o que es necesario abrir.

Lo importante es que cada producto y cada servicio, como cada área de trabajo de la reunión, adquieran su sentido, se justifique, adopte su CRITERIO en función del proyecto de unidad humana completo, que es el producto sobre el que negociamos, el que se vende y se compra.

En el pasado obtuvo solo sentido como especulación en ‘el mercado filosófico’, pero su inviabilidad práctica, la ausencia de alguna parte (humana) impedía que en la práctica pudiera ser considerado universal, tal como la inclusión, la transparencia, etc. requiere, y lo convertía en un desperdicio de inversión, y por lo tanto inasumible –los estados lo rechazaron con criterio.

Actualmente, sin embargo, la inversión, la venta de la unidad humana o toma de decisiones inclusiva no tiene desperdicio posible y tiene, por tanto, necesariamente que generar retorno por lo que las empresas lo tienen que valorar y comprar. ¿Acaso sus productos no son para las personas sin discriminación de estado?

A partir de ahora, la competitividad de las empresas se mide por su servicio efectivo y, también en una gran medida, en su disposición a servir a la humanidad. Piensa por ti mismo, ¿a cuál le comprarías, a una cuyo objeto es servir a la humanidad o a una que tiene otro objeto? Y me refiero a gastar los 30 en las zapatillas (no a ser altruista). Si la empresa que te vende las zapatillas tiene otro propósito que el servicio a la humanidad, no es ya que no sea sostenible como ya se advierte, sino que una buena parte de tus 30 euros serán invertidos en destruir, pero si van a una empresa cuyo propósito es servir a la humanidad, se reinvertirán para beneficiarte más.
Ese paso no requiere otra cosa que quererlo, que proponérnoslo, ya que se trata simplemente de adoptar un nuevo punto de vista, el inclusivo, una capacidad que tenemos y que utilizamos cuando, por ejemplo, cambiamos de equipo, o de trabajo o de empresa.

La unidad humana es ella misma un emprendimiento, una empresa y después de la unidad humana la forma de la comunidad es la empresa también, ¿acaso no tienen el mismo fin una y otra, la unidad humana y cualquier empresa, dar el mejor servicio posible? Simplemente la empresa tras la unidad humana se integra en ese emprendimiento universal y manifiesta su criterio, se hace transparente.

PD. Estos días emite el Boston Consulting Group mediante linkedin reportajes de las reuniones de Davos. En ellos dicen que en Davos se busca un enemigo común y parece que ese objetivo se ha hecho más claro que nunca; es el cambio climático.
¿Durante cuánto tiempo se puede uno negar a ver que los enemigos son nuestros países, que no nosotros? Ese es el principal problema que tenemos y el que hay que resolver. Igualmente no necesitamos buscar causas que nos unan, las necesidades de las personas son comunes, y más urgentes que el cambio climático, como es comer para seguir viviendo y otras necesidades vitales para el sostenimiento de la vida diaria, causas suficientes para unirnos sin buscar otras a las que tenemos que dar respuestas si o si, solo que mejor inclusivamente.

Aunque se puede especular y pensar que la lucha contra el cambio climático podría generar una dinámica de coordinación, cooperación e incluso finalmente de unión, eso es un wishful thinking, un idealismo –uno que, como es habitual, se niega a toma en cuenta las armas y su dinámica. (Las personas todas vivimos en el mismo mundo o universo sí, pero la mayor parte de este parece ser que es materia oscura o agujero negro. Por favor, que, por lo menos, nos la señalen y la enfocamos con la linterna del móvil)

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PARAR LA GUERRA

Es hora, amigos, de que las personas nos replanteemos la guerra y mejor abierta y públicamente.

Y no me parece mal criterio comenzar haciéndolo apelando a la Iliada y El arte de la guerra, pues la guerra es el asunto que ambos tratan, ¿Qué podría haber de mayor interés para los humanos?

Ambos libros, escritos más o menos en la misma época, fundan y configuran dos de las principales líneas de desarrollo de la civilización humana, la occidental y la china. Y ambos son claros en su definición; la guerra es el arte del engaño.

Así lo define sin demora ni paliativos el Arte de la Guerra en su primera página y así la ganan los griegos engañando a los troyanos con el caballo erigido en honor a la diosa Pallas Atenea.

Pero si el engaño al enemigo es puntual, el engaño al subordinado es permanente. La Iliada misma es la forma habitual de la falsedad política; propaganda nacionalista, que particularmente justifica la invasión de Troya con la historieta de Helena y, en último término, la guerra la causan los dioses.

Mientras en el Arte de la Guerra, que no se ocupa de origen alguno de esta y dice simplemente en su primera línea que la guerra es la vida del estado, se nos expone y detalla la necesidad de manipular al subordinado o soldado material y mentalmente, entre otros modos con los mismos recursos de propaganda y mistificación de la Iliada.

Es decir, que la guerra es la causa de que nos engañemos (o viceversa), tanto al enemigo como a los subordinados. En efecto, pongamos las cosas en claro; el problema humano no es la falta de entendimiento, que lo tenemos y de sobra sobre quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, el problema es que nos engañamos unos a otros.

 

Ahora, ¿Cómo utilizar la verdad o establecerla, para relacionarnos, cooperar en lugar de destruirnos mutuamente, y confiar así unos en otros? Lo de Dios fue una idea.

Ciertamente que la verdad de las personas nos aparece incierta, pues somos libres y cada uno puede cambiar de parecer de un segundo para otro, y no pasa nada, pues de lo que se trata es que si se cambia de parecer, antes de actuar y desconcertar a los otros, primero se avise, exponga y coordine, de la misma manera que sucede con cualquier iniciativa, cuyo origen es individual ¿correcto?

Pero algo es seguro, tenemos que comenzar proponiéndonoslo.

Y si algo es seguro también es de que la verdad requiere la transparencia y la transparencia es también lo mismo que la universalidad, algo imposible en el pasado, pero que hoy la globalización nos permite y nos requiere a voces, pues lo más importante es que lo que estamos diciendo y proponiendo se dirige a todo el mundo sin distinción ni discriminación. ¿No es esa su garantía al tiempo que su novedad?

Por ese motivo convocamos un Congreso Universal abierto y transparente de unidad humana con el que comencemos a cooperar todos según el sentido común y la objetividad de las acciones y los objetos que revelan permanentemente la verdad en la práctica, la simultaneidad o esfuerzo concertado en el mismo objetivo.

El congreso no es una idea, es una actividad de la que, como de un camino, sabemos o, al menos prevemos, desde el principio al fin y esa actividad es relacionarnos todos en cooperación en lugar de en destrucción. Y en esa actividad se invierte tiempo, dinero, gestión, porque esos servicios se compran -para darles más valor.

Adiós

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¡ROMPAN FILAS!

Los soldados tienen derecho a no violar los derechos humanos

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FELIZ NUEVO AÑO

¡Muy Felices Fiestas!

Celebramos lo mejor del año (en) la Nochevieja, pero no es ese su mérito sino que lo hacemos todos juntos, así es que ¡esta es la fecha!

La vida no se compra.

Buscar trabajo para vivir, es decir; para satisfacer necesidades básicas como comer, vestirse y tener un alojamiento, se define falsamente en términos de relaciones económicas -tanto la derecha como la izquierda lo hacen, cuando realmente es una cuestión de seguridad, concretamente la regulación de nuestras vidas (físicas, materiales), la forma de control y sometimiento de las personas a la cadena de mando.

La toma de decisiones inclusiva o unidad humana quiere decir, por ejemplo, respecto a la gestión de la comida que la compartimos pero no necesariamente que siempre dispongamos de ella en abundancia, pues una catástrofe podría causar carestía. De lo que se trata es que la gestión de la carestía sea común, una cuestión de seguridad humana, que nos plantea el uso de criterios inclusivos y sin discriminación, en función de los cuales se afrontaría la carencia.

Ciertamente, al no existir garantía de abundancia y al no disponer ahora sin más un criterio predeterminado de reparto, el Fatalismo podría tener dónde agarrarse. Podemos pensar que si nos aseguramos la comida, la ropa y el alojamiento acabaremos en que nadie trabaje y, en poco, no haya ni para comer. De modo que, ante la incertidumbre acentuada con el riesgo del cambio, no nos determinamos a proceder.

 

Pero en cuanto a la seguridad compartida tenemos certeza absoluta y el Fatalismo se desvanece con claridad porque es obvio que no debemos gastar nuestras energías en ir unos contra otros, tal como hacemos ahora. Si las armas, más exigentes que el hambre, no se utilizan, malo; es un desperdicio, y si se utilizan, aún peor.

La unidad humana es, más allá de compartir lo necesario para vivir, principalmente eliminar los impedimentos de nuestro desarrollo, uno conjunto y dedicado al beneficio y no al daño. Lo que sucede es que lo que refiere a la necesidad de satisfacer ciertas necesidades para seguir viviendo el instinto nos basta y todos lo entendemos con registrarnos el estómago, pero en lo que refiere a eliminar esos impedimentos, las armas, requerimos de la comunicación, que no refiere a usar la misma lengua sino la inteligencia.

Las personas somos ciertamente entidades individuales, pero nuestras actividades son necesariamente comunes; toman sentido en y de nuestras relaciones.

 

La alternativa al genocidio es la unidad humana y la queremos y proponemos implementar lo antes posible en un Congreso abierto y transparente en este nuevo año. Lo ves si reflexionas sobre tus alternativas: o la unidad humana o, si no, la destrucción de una u otra arma o parte; aquí no te queda otra. Aún no ha acabado el conflicto de Siria y ya se acumulan ominosamente fuerzas de diversos países en Libia para fijar la cabeza de su cadena de mando.

La prensa, los medios aceptan y propagan el fatalismo de la particularidad porque así lo requería la sumisión incondicional del pasado en un mundo incógnito, pero hoy tenemos que buscar amigos de la humanidad para hablarles de la universalidad o inclusividad, de modo que esos políticos, esos medios también manejen la alternativa al genocidio y, a su vez, transmitan la buena noticia a sus homólogos líderes y a todas las personas hasta el confín del mundo: el derecho humano a compartir la seguridad.

¡Feliz Año Nuevo!

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Sobre la libertad económica

Primero informaros que hemos recibido un amable email del Sr. David Llistar, Director de Justícia Global i Cooperació Internacional, del Ayto de Barcelona, como sigue:

“Gracias por su propuesta (‘sobre la posibilidad de colaborar en la celebración del Congreso Universal abierto y transparente de Unidad Humana’ -menciona). Una vez estudiada atentamente y dada la sensible situación actual del tema, no consideramos oportuno, en este momento, colaborar desde el Ayuntamiento en una iniciativa de esta naturaleza.”

No entendemos exactamente a que refiere con “la sensible situación actual del tema” (pienso que a la situación política de Cataluña, pues mencionábamos nuestro entendimiento y deseo de contribuir a resolverlo con la propuesta de unidad humana) y hemos solicitado una aclaración sin otro propósito que un mejor entendimiento. Tampoco entendemos muy bien a que refiere con “la naturaleza” de esta iniciativa o la que sería del interés del Ayto.

En todo caso, agradecemos sinceramente su atención.

De modo que ahora nuestras opciones son recomenzar nuestros contactos con el Ayto de Madrid el próximo año, tal como este nos sugirió, o acaso pensar en otro lugar, y también podría ser un Congreso virtual.

 

Hoy queremos abundar en la idea de libertad, de la que ya hablamos en el post pasado, ahora como libertad económica que suele referir al llamado libre mercado.

El gobierno del mundo, tal como lo veía Mozi, es de carácter consecuencialista -se valora cada cosa por el efecto que causa- y utilitarista –el valor de cada cosa, objeto o actividad es según su uso, beneficio. Casualmente este planteamiento coincide con el utilitarismo moderno a la base de las democracias liberales.

Sin embargo, señala bien Amartya Sen en la introducción a su “Racionalidad y libertad” en referencia al utilitarismo:
“Pero, ¿qué es exactamente un comportamiento de maximización de la utilidad? ¿Es lo mismo que la maximización del comportamiento en general (sin restricción sobre lo que se maximiza) o es la maximización de la satisfacción del interés de uno mismo en particular? Esta distinción se pierde en una gran parte de la economía moderna….”

Démoslo una vuelta, intentemos ponerlo en claro. La maximización de la utilidad no es contradictoria entre el interés general y el de uno mismo en un punto; si uno gana más, atesora más, el estado obtiene más, en impuestos, recursos… Hasta aquí sin problema y ese es el concepto de la economía moderna (en ella, solo hay que cambiar el concepto de racionalidad por nacionalidad – a mí, como veo mal de cerca, me pasa). Y de ahí sus cuestiones actuales, ¿cómo crear puestos de trabajo? que es al mismo tiempo preguntarse, ¿en qué podemos invertir que sea competitivo? ¿En qué podríamos tener el monopolio de algo; del talento, de la innovación, mano de obra más barata, etc.?

Sin embargo, el concepto de ‘maximización de la utilidad’ diverge y se contradice cuando se trata de, por un lado, explotar a una persona pagándola lo menos posible y obteniendo el máximo rendimiento de ella, que es el ‘interés general’, y, por otro, “la maximización del interés de uno mismo en particular” (estar guapa, por ejemplo), esto es, “el interés tuyo” “el mío”, “el de la otra” el de las personas reales.

Obviamente no son intereses en lucha ‘dialéctica’; sin duda y definitivamente el interés de uno mismo, yo, está subordinado a ese interés general como lo muestra el hecho vital de que no es que quieras comer sino que tienes que comer para sobrevivir y, por tanto, se te permite comer si trabajas integrándote en el sistema general de maximización de la utilidad. Y los que tienen ya para comer, unos comen entonces mucho, y otros, que pueden seguir comiendo con los ahorros por una temporada sin trabajar, se les motiva, más allá de esa necesidad, con la generación en ellos de necesidades o aspiraciones extra, desde un coche, que podría ser sustituido por transporte público, pero que, ciertamente “maximiza el interés particular”, hasta un perfume de lujo, que también lo hace.

Lo que sucede es que el interés particular, el consumo, también es una explotación. Aquí te voy a contar una anécdota. Le pregunto a mi madre que qué quiere o necesita como regalo de navidades y dice que unas zapatillas con cuña como el año pasado, pues las que le regalamos entonces no se las pone nuevas para estar en la cocina. Pues, amigo, llevo todos estos días mirando desesperadamente tienda tras tienda y en ninguna las encuentro viejas que le sirvan a mi madre.

No hay un contrato real en la sociedad, salvo como representación, teatro o circo, pues a su origen y sobre ella prevalece el estado y su relación estratégica con otros estados, con su carácter de unidad armada frente a otras unidades armadas. Y eso se manifiesta ampliamente en todos los aspectos, basta poner atención a ello o levantar el velo.

Tengo la impresión de que la habitual acusación a la maldad de la naturaleza humana ha sido sustituida en nuestros días por el Fatalismo como causa de los males que experimenta el ser humano, tales como la miseria, la explotación, la perfidia y la guerra, a la vista de la gran mayoría de personas sacrificadas y resignadas a ser sometidas y explotadas largas e intensas jornadas para poder simplemente alojarse en algún sitio y comer de modo que puedan continuar viviendo, como para que encima se les tache de ‘malvados’, cuesta perder la vergüenza hasta este punto. Así que se impone el Fatalismo de la nueva Ilustración, que, como la vieja, es la del Despotismo.

Y este Despotismo, que según alarmantes indicios nos conduce vertiginosamente a la catástrofe al explotar inmisericorde al ser humano no solo como útil sino sobre todo también como, supuestamente insaciable e implacable consumidor, el que legitima su Fatalismo en la ciencia, tal como se manifiesta, por ejemplo en Steven Pinker, profesor de Harvard y autor de Enlightmente Now (2018). Este despacha en su primera página el mal del mundo recurriendo al Fatalismo, extraído o expuesto según la segunda ley de la Termodinámica, el de Entropía, que justifica como ineludibles las relaciones de fuerza e irracionales entre los humanos como la forma de evitar la tendencia natural a la inacción. Una vez aceptado ese Fatalismo o falta de libertad, Pinker dedica el libro entero a enumerar los logros de la Ilustración, se podría decir Historia (la manipulación cada vez más científica) que se reducen a: todo va un poco, bueno un poquito, mejor que antes y así sucesivamente.

En efecto, tanto en China como en Occidente la manipulación o explotación de las personas se ha hecho mucho más explícita e intensiva que antes al poner el estado los avances científicos al servicio de sus intereses. El estado, equipado de las más modernas tecnologías de todo tipo; así, psicológicas o de motivación inducida, con sofisticados cebos, dopajes, como directamente con el control, mediante cámaras, registro de todas las transacciones, identificación permanente de la ubicación, etc. al servicio de lo más necesario; la seguridad, el interés supremo del estado y con él, el de su pueblo, pero no de las personas, pues ¿Por qué la seguridad no la compartimos?

Pero, al tiempo, el sistema ya se desmorona; crece una grieta en el monopolio estatal de la información, ya que la web y la globalización ha dado lugar por primera vez a las fake news, principalmente aquellas financiadas por estados extranjeros, también las de carácter anti o no oficiales, lo que en los antiguos países comunistas, así en la China de hace unas décadas, al quedar fuera del ámbito de la propaganda se calificaba de “pornografía”. Y es en este campo precisamente en el que se encuentra HUM, cuyo objetivo es simplemente emitir información en favor de la unidad humana, que al no pertenecer a propaganda estatal, puede calificarse de “fake news” o de “pornografía”; tú decides.

¿Por qué no compartimos la seguridad? Se ve claro que la inseguridad se origina de unos estados o unidades armadas contra otras. Por eso, la palabra clave, disruptiva, que proponemos desde HUM para que se filtre a través de la comunidad virtual de internet es la misma que ya utilizaba Mozi, la Universalidad o también Inclusividad sin exclusión alguna, ponlo como quieras; tú ya me entiendes. Este es nuestro trabajo, difundirla, la entenderá todo el mundo, hasta que la voz humana transcienda los estados y les someta. Por eso la voluntad del Congreso de Unidad Humana es vinculante para ellos, les despoja de soberanía o derecho a destruir.

Llegados a este punto en el que compartamos la seguridad, ¿comenzamos entonces con ese proceso de entropía que nos lleva a la inacción? No lo creo, tenemos bastante que hacer, así mejorar nuestro medio ambiente, que es mucho, mejorar nuestros cuerpos para ser más amadas, que tampoco es poco, y expandirnos por el cosmos, como toca.

Respecto a la economía, en efecto, todo el mundo puede comer, todo el mundo puede alojarse, todo el mundo puede vivir con sus condiciones materiales de subsistencia aseguradas sin dependencia del trabajo, pues no es que esa dependencia actual tenga nada que ver con lo justo, sino que es la forma de sometimiento violento. Esos derechos a vivir llámalos DDHH si quieres, pero recuerda que no hay derecho sin libertad y, por eso, lo primero es la seguridad compartida universalmente.

Igualmente todos trabajaremos, contribuiremos a la sociedad, pero voluntariamente, y esto es, de acuerdo con el fin, la causa común a la que sumamos nuestra voluntad y nuestro esfuerzo y nuestro trabajo, un utilitarismo sin contradicciones, uno que alinea el interés universal y el personal y no porque haremos lo que sea con tal de recibir dinero que nos permita comer, ¿Algún problema?

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EL DERECHO A LA LIBERTAD – II FORO DERECHOS HUMANOS EN EL 71 ANIVERSARIO DE SU DECLARACIÓN

PARTICIPACIÓN DE HUM – MOVIMIENTO DE UNIDAD HUMANA-  EN EL  II FORO DE DERECHOS HUMANOS CON OCASIÓN DE CONMEMORACIÓN DEL 71 ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LA ONU

INTRODUCCIÓN
Estimados amigos, muchas gracias por vuestra presencia. Muchas gracias al Centro Riojano y a los insignes compañeros de mesa.
Nuestra asociación, Movimiento por la Unidad Humana, HUM, cuyo objeto único es la promoción y realización de la unidad humana o toma de decisiones humana inclusiva y conjunta, quiere en este día de los DDHH reivindicar un nuevo derecho humano: El derecho a la libertad.

ELOGIO DEL DERECHO A LA LIBERTAD

Entendemos que este debe ser el primer derecho humano, porque sin él; si otros deciden por nosotros no podemos ni siquiera estar de acuerdo con ello aunque quisiéramos, pues no tenemos ese derecho tampoco; el de estar de acuerdo o no.
Y lo que quizás es aún más importante, igualmente sin este derecho ni somos responsables ni podemos pedir responsabilidades.

ENTENDEMOS QUE NO EXISTIESE EL DERECHO A LA LIBERTAD EN EL PASADO

Sin embargo, también entendemos que hasta el presente no era posible reivindicar el derecho a la libertad, pues el mundo y sus habitantes nos eran desconocidos y, por lo tanto, la toma de decisiones inclusiva y la cooperación universal no era viable. Pues, en efecto, aunque frecuentemente se oye la expresión de que algo es ‘más inclusivo’, la realidad es que la única alternativa a la exclusión o parcialidad es la inclusión y la universalidad y no hay un punto intermedio por lo que respecta a sus consecuencias.

Y así es, en efecto, que las decisiones parciales, exclusivas, soberanas tienen como consecuencia lógica la contradicción y la confrontación entre los que se excluyen y esta circunstancia, que como hemos dicho era ineludible en el pasado, daba lugar a que la prioridad para todos fuera la defensa, que necesariamente se organiza en la forma de cadena de mando, pirámide o jerarquía, que es precisamente lo mismo que la negación del derecho a la libertad.

HOY NECESITAMOS EL DERECHO A LA LIBERTAD

Sin embargo, hoy estamos ya todos conectados, realmente convivimos y tenemos condiciones ya para tomar las decisiones inclusiva y conjuntamente y nos resulta que el impedimento actual para la paz, la concordia y el bienestar es ya solo la carencia del derecho a la libertad.

– Me explico. Lo primero, la situación actual:

Dado que sin el derecho a la libertad, los derechos actuales se aplican por la fuerza, su implementación siempre y solo puede corresponder a la parte más fuerte, con lo que el resultado de la aplicación de los derechos no es lo más justo sino aquello más acorde con los intereses de la parte más fuerte, pero, lo peor es que solo añade mal al mal, pues su forma de actuar es ya, a toro pasado, castigar.

El derecho actual es inhumano, no ve lo que cualquier ojo ve; concretamente la mala intención y se inhibe de juzgar el desarrollo de las armas y los ejércitos, los bloqueos, las provocaciones, las decisiones estratégicas cuyo objeto es dominar al otro, ponerlo a merced por el medio que sea, bien por amenaza o bien por privación y viceversa. Es decir, que no es capaz de prevenir las violaciones de los derechos humanos sino que, al contrario, las mistifica, cuasi las facilita.

Mientras que si reivindicamos el derecho a la libertad es para poder tomar las decisiones inclusivamente, de modo que, lógicamente, no produciremos ni emprenderemos para el daño –pues sería dañarnos a nosotros mismo. E igualmente nuestras decisiones no estarán marcadas por la estrategia o prioridad y necesidad de confrontación, la de someter o ser sometido como es propio de la toma de decisiones exclusiva y parcial, sino que siendo inclusivas todas nuestras decisiones serán por el beneficio y el bienestar humano, de todos y cada uno de nosotros, incluyendo así la verdadera implementación del resto de los derechos humanos.

De modo que, en efecto, hoy que ya tenemos al alcance la posibilidad de la paz y la armonía, el problema resulta ser ahora solo que no tenemos derecho a la libertad, estamos limitados al derecho positivo, al derecho sometido al estado, es decir, a la parcialidad; y solo podemos elegir lo que refiere a esa parte, que es la discordia, la confrontación y la guerra, pero no lo que compete y concierne a la humanidad con la que ya de hecho convivimos, que sería la paz, con lo que resulta realmente en un abuso escandaloso.

– Esto no es una abstracción mía, las preguntas que nos plantea el estado se constriñen a sus fronteras y a sus fines, que son los que emiten sus comunicadores, sus medios, sus televisiones; lo público realmente existente está limitado a esos marcos que impiden que lo humano, lo relativo a la humanidad fluya, es decir, que no solo las preguntas están amañadas sino las respuestas también.

REFUERZO

Nosotros, los que favorecemos la unidad humana, somos seguidores de un sabio chino antiguo que ya la promovía hace 25 siglos.

Este decía:
“si amas a alguna persona no quiere decir que ames a todas las personas, sin embargo, si no amas a alguna persona si quiere decir que no amas a ninguna persona, pues fuerzas a todas las personas a tomar partido; a tu favor o al suyo”

Así es que las personas cuando tengamos derecho a la libertad nos vamos a cuidar unas de otras, pues ciertamente esa es nuestra bellísima y bonísima disposición natural, por eso este mismo filósofo decía también continuamente, que la unión humana era el amor universal y que esa era la voluntad del Cielo, que lo había dispuesto así, pese a que se diga precisamente lo contrario; se hable de la maldad de la naturaleza humana y se justifiquen así ahora todavía las cadenas.

– Las cadenas del reino de Zeus en el que hemos vivido hasta ahora, tal como decían y entendían los griegos comprendiendo la inhumanidad terrible en la que vivían y en la que todavía hemos vivido hasta este punto en el que iniciamos aquí y ahora el reino de la libertad, el reino humano sobre la Tierra y el Cosmos que también les anunciaba a los griegos Prometeo.

 

Si, querido amigo, gracias por tu atención a mi broma. Obviamente, todo lo que he dicho era un juego de palabras. ¿Cómo puede haber un derecho a la libertad? Eso no tiene sentido, pues el derecho te lo da el gobierno, la autoridad a la que estas sometido, de modo que reivindicar el derecho a la libertad es realmente una contradicción.

En efecto, de lo que se trata es de apropiarnos de esa libertad, de lo que se trata es de que la soberanía la asumamos cada uno de nosotros y así es como somos libres y así es como podemos proponer la unidad humana, más concretamente apoyar el Congreso de unión que proponemos desde HUM, Movimiento por la unidad Humana. Contamos con todas las personas, los pobres y los ricos, los de abajo y los de arriba en la cadena de mando, los de la izquierda y los de la derecha, los del norte y los del sur, todos somos iguales, todas buenas personas, otro pensamiento que tengas es errado, te lo aseguro. Como dice Mozi: es la voluntad del Cielo, así está dispuesto: que el interés de todos sea precisamente el interés de cada uno.

Pero también en este punto consideramos que los derechos humanos corresponden al Grupo de Trabajo de Seguridad en el Congreso de unidad humana, estamos trabajando en ello, súmate a nosotros. Así como también celebrar una fiesta mundial de liberación con ocasión del Congreso de unidad

Pues, solo tenemos que declararnos libres y gozar de libertad

Que la disfrutes!

Manuel Herranz
9 de diciembre de 2019

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POR FAVOR, APOYA LA CONVIVENCIA

Estimad@ y excelente amig@,

Soy Manuel Herranz, presidente de la ong transparente y sin ánimo de lucro, Human Unity Movement, HUM, y me dirijo a usted solicitando su apoyo para el proyecto más ambicioso y esperanzador.

Según nuestro entendimiento, estamos en condiciones de lograr un cambio decisivo hacia un mundo humano, un mundo en el que las personas pasen de la discordia y la competición (a muerte) en la que hemos vivido en la historia a la concordia y a la cooperación. Un cambio posibilitado por las condiciones de nuestro tiempo.

En efecto, una de las circunstancias más relevantes de nuestra época es la globalización, condición crucial ya soñada por muchos sabios y/o pensadores independientes que alcanzaron conciencia de que la causa de la discordia, la guerra y la miseria humana se debe a la toma de decisiones exclusiva o parcial, que necesariamente lleva a la contradicción y a la confrontación, algo que, sin embargo, no tenía solución en el pasado, pues la alternativa a la parcialidad o exclusión es la universalidad o inclusión y no hay un punto intermedio.

Estos mismos pensadores advirtieron que la paz –que es la causa común- depende de la toma de decisiones inclusiva, pues la consecuencia lógica de la toma de decisiones inclusiva es la eliminación del emprendimiento para el daño, que sería el absurdo de dañarse uno a sí mismo, y su sustitución por la completa cooperación de todos por el beneficio común. Pues, fuera del propósito de daño -que necesita ser ocultado o disfrazado- tenemos sin duda capacidad para utilizar el sentido común sin discriminación y con transparencia para la gestión de nuestras relaciones en base a objetivos comunes de cooperación.

Y al objeto de que la toma de decisiones inclusiva se ponga en marcha convocamos un Congreso Mundial en Otoño de 2020 en Madrid o en Barcelona a ser retransmitido en directo y abierto a todo el mundo. Proponemos organizarlo en 6 grupos de trabajo: Desarrollo, Seguridad, Tecnologías (a su vez dividido en Alimentación, Salud, Medio Ambiente, Energía, Movilidad e Infraestructuras), Mujer y Comunicación, a los que invitaremos a los expertos, personalidades y empresas, más relevantes de todo el mundo al objeto de producir propuestas de consenso que establezcan y organicen la convivencia y coordinen el desarrollo humano conjunto con el apoyo de todas las personas independientemente de sus nacionalidad y, por tanto, de carácter vinculante para los estados

Y así nos dirigimos a usted personalmente para solicitar su apoyo y cooperación para la convocatoria y realización del Congreso, esto es, su reflexión y entendimiento de que esta propuesta queda fuera del marco de la política y refiere a las personas como tales y sobre la que hemos de hallar un punto de encuentro y forjar una nueva forma de relacionarnos sobre la base de ese sentido común que, que no es el de las figuraciones ideológicas, sino el que compartimos por el hecho de ser humanos, de tener cuerpos, necesidades y condicionamientos que podemos entender poniéndonos en lugar del otro independientemente del país en el que este haya nacido o de las figuraciones con las que hayamos sido adoctrinados.

Un efecto inmediato y principal del Congreso de Unión es el reciclaje en beneficio y bienestar humano de la actual inversión en defensa -el activo inicial humano o de la humanidad, pues solo en unidad esta inversión resulta redundante y, en efecto, somos las personas todas, la garantía y causa de así sea.

Y aún más allá del reciclaje de la inversión directa en armamento, con la toma de decisiones inclusiva se elimina la ‘necesidad estratégica’ –que es la prioridad y la urgencia de las decisiones actuales que deja a las personas en segundo plano y es causa de la explotación, abuso, discriminación e indignidad de las personas, motivación estratégica que ha marcado la prioridad y agenda hasta el presente y que ahora podemos sustituir por la libertad y el sentido común.

Igualmente es esa necesidad y prioridad estratégica la causa de la sobreexplotación del planeta, de los recursos naturales, del deterioro del medio ambiente, de la extinción de la fauna y flora y la nos impide actuar contra el cambio climático. La toma de decisiones adecuada en respuesta a esos retos es posible solo si es inclusiva.

Le agradezco mucho su consideración y quedo a su disposición para que no quede aspecto alguno sin claridad y transparencia y también para cooperar al objeto de convocar y organizar el Congreso.
Muchas gracias por su atención
Muy cordialmente

Manuel Herranz Martín
Presidente
HUM – Human Unity Movement
C/ Puerto Serrano, 32 5ºA
28045 Madrid
Mobile:+34 656339490
Phone: +34 91 031 40 10
www.human-unity.org
manuelhm@human-unity.org

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